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martes, 27 de noviembre de 2012

¡ÁNIMOS PARA LA MARATÓN DEL DOMINGO!

El aspecto psicológico es un punto que entiendo fundamental a la hora de practicar un deporte. No le daré un porcentaje concreto, pero la cabeza juega un papel básico en el esfuerzo físico, por lo que si sabemos manejar bien nuestros pensamientos e ideas, seguramente conseguiremos optimizar nuestro rendimiento. Para la carrera del domingo (y como ya nos conocemos de lejos), he intentado visualizar cómo regirá mi cerebro para anticiparme en lo posible a sus debilidades. Creo que la adrenalina y los entrenamientos me llevarán casi solos hasta los dos primeros tercios de la media maratón, pero también me temo que los últimos 5 kilómetros puedan hacérseme un poco cuesta arriba.

Todo eso junto en un plato son guarnición, me hizo plantearme lo que fue una idea original de @72kilos (pasad por su blog a disfrutar de sus viñetas) durante la pasada maratón de Tokio, y que Oskar me contó hace sólo unas semanas (abrazos enormes para ti, que te vamos a echar de menos un huevo). Se trata de que amigos y familiares te graben mensajes de voz de ánimo, descargártelos en el ipod, y poder oírlos corriendo durante los momentos que más falta te hagan. Simplemente genial.

Así que eso es lo que os voy a pedir a los que queráis/podáis. La manera más sencilla me ha parecido usando un grabador de voz online que permite enviar las grabaciones por email. Podéis encontrar esta web llamada www.vocaroo.com pinchando aquí. Y vais a parar a la siguiente pantalla.


Aquí es donde se graba el asunto (pulsando Click to Record para empezar y Click to Stop cuando estéis  satisfechos de insultarme). En ese punto podéis escuchar el mensaje que habéis grabado (Listen) y si os cuadra que está ya bien así pinchar abajo en la derecha en Click here to save.


Se mostrarán unas nuevas opciones donde debéis seleccionar Email, donde se abrirá una nueva ventana y llegaréis al último paso para que yo reciba vuestros mensajes en mi correo. Ponéis mi dirección en destinatario (ferpisan(arroba)hotmail.com) y el vuestro como remitente, copiáis la palabra de seguridad en el recuadro y le dáis a SEND. Y arreglao el asunto.


Sentid la libertad de decid lo que os salga de ahí mismo, no hay límite de tiempo ni censura de ningún tipo. La única norma me la impongo yo, ya que no oiré nada de lo que allí digáis hasta el mismo día de la carrera durante los últimos 5 kilómetros. Y sobre todo no olvidéis decir quién sois porque yo andaré un poco perjudicao en esos momentos para reconocer nada.

¡Un abrazo y millones de gracias por adelantado por esos empujones para llegar a la meta!

domingo, 25 de noviembre de 2012

DIARIO DE UN ATRAPADO (Tercera parte. Y última)

Estoy sentado en total silencio en un asiento colgante hecho de madera, con los piernas encogidas, como queriendo volver a ser niño. El suave contoneo en círculos me hace olvidar por un momento que lleva todo el santo día lloviendo. Esta mañana al levantarme maldije mi mala suerte no menos de treinta veces, aunque aquello no había sido consecuencia más que de la ceguera que me provocaba la densa neblina de este inoportuno y traicionero monzón.

Tengo un zumo de limón recién exprimido sobre la mesa, un buen libro entre mis manos,  y música relajante mezclada con el coro en re menor de los bichos de la selva tailandesa, a la que doy la espalda a pesar de lo bien que me ha tratado desde que llegué en el atardecer de ayer a esta isla de Koh Chang. Respirando profundamente me hago la firme promesa de no caer en la queja fácil cuando no hay algo de lo que preocuparse realmente. Y funciona. Estoy exactamente en el mismo sitio que hace unos minutos, en idénticas condiciones, pero lo encuentro todo deliciosamente apacible. De hecho es el primer momento de felicidad plena en este viaje en solitario; y me lo he tenido que trabajar porque se escondía tras la espesa maleza como un esquivo camaleón.

Mientras disfruto, la lluvia cesa de repente recompensando mi revelación anterior, como parte de su plan de refuerzo positivo hacia buenas sensaciones y momentos mágicos. Mensaje recibido; lo siento y gracias. Aprovecho el impulso recibido para apurar la limonada y saltar de mi balancín y dirigirme al pequeño comercio situado en la acera de enfrente. Hay docenas como éste por aquí, pero me ha parecido que la sonrisa del dependiente de ésta es la más sincera de todas. Es un señor menudo, con un bigotillo cómico y de piel morena y castigada, que lleva toda la mañana haciendo lo mismo que yo: nada de nada.

- Buenos días, quería alquilar uno moto. ¿Cuánto cuesta?

- 24 horas, 250 bahts - me responde sabedor de que debemos negociar esa primera oferta.

- Te doy la mitad por día, pero te la alquilo cuatro días, ¿vale? - le  contesto.

- De acuerdo - acepta encantado con un gesto claro de que no he sabido regatear en absoluto.

- Quiero esa - le digo señalándole una de color blanca que parece robusta.

- Pues cógela tú mismo que lleva las llaves puestas. Ya me pagarás a la vuelta.

¿Te tengo que firmar algo? ¿Necesitas mi carnet de conducir? - le insisto ante su evidente despreocupación.

- No, no - me contesta riéndose sin disimular de mis absurdas ideas occidentales, como si le estuviera hablando de complicados trámites burocráticos.

Me encanta este tío.












FIN