martes, 14 de enero de 2014

VOLAR EN TURISTA vs VOLAR EN BUSINESS

La mayoría de los mortales entendemos volar en clase Turista como la única de las opciones posibles a la hora de viajar. Y es normal. Buscamos el destino en cuestión e intentamos ajustarnos a la tarifa más económica que nos ofertan ya que, aún así, volar sigue siendo en general algo que se considera caro en la actualidad.

Así lo he hecho yo siempre, pero recientemente he tenido la oportunidad de volar en clase Business en mi vuelta desde España. Tenía acumuladas suficientes millas en la tarjeta de Emirates, y decidí darme el capricho, y de paso comprobar de primera mano cómo viajan esos a los que miro con odio mientras me dirijo a mi asiento en la parte trasera del avión. 

Basándome en esta experiencia os voy a contar las diferencias que yo encontré. Me centraré concretamente en la compañía aérea Emirates (ya que he volado con ella en ambas clases, por lo que con otras compañías lo que digo podría variar ligeramente), y en un vuelo intercontinental (los vuelos de corta duración no suelen contar con los mismos servicios).

FACTURACIÓN

Hasta que llegamos al aeropuerto todos somos iguales, pero a la hora del check-in comienzan las diferencias. Existe un mostrador especial para la clase Business, que además normalmente está vacío, por lo que la espera para facturar es cero. Esto nos permite llegar al aeropuerto con menos antelación de la habitual. En mi caso llegué una hora y media antes y me sobró tiempo. 

Además, tendréis derecho a facturar una segunda maleta sin coste adicional y a disfrutar de más peso en el equipaje de mano. Os etiquetarán la maleta con un cartelito donde pone Priority, lo que hará que vuestra maleta salga la primera en las cintas al llegar a destino.

En Turista deberemos esperar una cola considerable para facturar, tiempo que debemos calcular para llegar antes al aeropuerto, y sólo tendremos derecho a facturar una maleta, que normalmente tarda una eternidad en salir de la cinta. Con Emirates, al menos, tendremos hasta 30 kilos de peso por maleta facturada, cuando lo habitual son de 20 a 23 kilos en otras compañías.



CONTROL DE SEGURIDAD

Al pasar por el mostrador de facturación, con las tarjetas de embarque de Business nos entregarán un pase especial para el control de seguridad (en inglés el llamado Fast Track), que nos permite pasar por un control distinto y exclusivo para las clases Business y First Class. Una vez más encontraremos que no hay que hacer espera alguna, pasando a la zona de embarque en menos de un minuto.

Los pasajeros en Turista pasan por el control normal, que en ocasiones tiene unas colas tremendas y puede darnos un susto si vamos con el tiempo demasiado pegado. Os lo digo porque me ha pasado.

SALA DE ESPERA

Nuestro billete de Business nos da derecho a disfrutar de la Sala VIP que Emirates tiene en casi todos los aeropuerto importantes. Allí nos esperan cómodos sofás, bebidas y comidas de cierta calidad gratuitas, internet Wi-Fi, prensa, revistas y un ambiente relajado para pasar los momentos previos al vuelo.

En Turista no nos dan nada de nada. No nos queda más que esperar frente a la puerta viendo como algunos viajeros se ponen incomprensiblemente en cola mucho antes de que empiece el embarque sin saber muy bien por qué. Y eso que tienen su asiento reservado y les esperan interminables horas en el avión. Y es que hay gente pa´ tó.



EMBARQUE

Los primeros en subir al avión son los pasajeros de clases superiores, una vez más el tiempo de acceso desde Business es prácticamente cero. En dos minutos estás en tu asiento sin problemas de espacio para dejar tu equipaje de mano. Tienes varios compartimentos para guardar tus pertenencias personales, e incluso un hueco para dejar tus zapatos.

En Turista tendrás que esperar un ratico para subir y luego te tocará pelearte a codazos con esa señora tan pesada que se piensa que lo de las maletas es sólo para ella. Esos momentos de entrada y salida del avión los odio especialmente. Pero eso es una cosa mía porque lo de estar parado en una cola esperando es algo que mi mente no terminar de aceptar.



DENTRO DEL AVIÓN

Aquí es donde empieza la fiesta de verdad, la juerga flamenca, lo de antes no era más que una pequeña broma. Por este motivo divido el asunto en las distintas partes a tener en cuenta una vez sentados y preparados para un largo vuelo.

ASIENTO

Sin duda el punto más fuerte para mí de la clase Business. No sabría decir cuánto espacio más que en Turista hay, pero es mucho muchísimo más. Da igual lo grande que seas (aunque no es el caso), podrás estirar las piernas y no tocarás el asiento de delante. Además de eso, el sillón es más cómodo, tiene función de masaje de cuerpo entero, todo se controla electrónicamente y, lo que es más importante, hay separación física (con una pequeña mampara opaca) entre cada pasajero, lo que te da privacidad, si es que la quieres.








Pero lo mejor viene a la hora del descanso, ya que el asiento se hace completamente cama. No estoy diciendo que se recline mucho, no, es que se hace una cama donde puedes dormir a pierna suelta. No os digo más que la azafata me tuvo que despertar como si fuera mi madre un domingo por la mañana, porque estábamos aterrizando y yo seguía durmiendo como un chiquillo pequeño.

En Turista ya sabéis bien como es la cosa: poco espacio y, si no tienes suerte, encajonado entre asientos. Dormir, duermes, pero llegas con un dolor de espalda tremendo. Y eso que Emirates tiene una de las mejoras clase turista que he probado.


SERVICIO Y COMIDAS

En Business hay distinción entre azafatas y servicio de restauración, es decir, hay camareros propiamente duchos para servir las comidas y bebida en vuelo, y además están bien preparados. Desde el momento que subes al avión te llaman por tu nombre, te dan la bienvenida con una copa de champagne y te indican que por favor pidas lo que necesites.

Tras el despegue comienza lo bueno. La cena no se sirve como en Turista, aquí la cosa lleva su tiempo (unas 2 horas en total) y todo está preparado para que el tiempo de vuelo se haga más ameno. Hay carta de vinos y otras bebidas, y también se puede elegir la comida entre varias opciones. Esta es la parte que yo encuentro más floja. La comida es mejor sin duda, pero no tiene nada de especial, y no es acorde al resto de servicios. Es una de las grandes tareas pendientes de las compañías aéreas, aunque están dando pasos hacia el buen camino últimamente con la contratación de grandes cocineros. Lo mejor sin embargo es que consiguen que el tiempo se pase casi sin darte cuenta: una copa de vino por aquí, un pequeño aperitivo, y así se ve la vida de otra manera.

ACCESORIOS

Emirates ya tiene detalles en Turista con sus clientes, regalándole una pequeña bolsa de aseo con cepillo de dientes, calcetines de descanso y antifaz. Se dispone también de una pantallas (y auriculares) con un sistema de entretenimiento de música, televisión, juegos y películas muy completo.

Como no podía ser de otra manera, en Business la cosa mejora: la bolsa de aseo es mejor que la mía, las mantas son más suaves, y hasta las almohadas están más mullidas. Menudo gustico. Además se dispone de espacio de sobra para dejar el equipaje, con servicio de guardarropa incluido, para que las chaquetas y abrigos lleguen impolutos a destino. La pantalla de televisión también es mucho mayor y los cascos con mejor sonido. Las películas son las mismas, pero no es igual ver una película que ver una película. Esto es así.





OTROS PUNTOS CURIOSOS A TENER EN CUENTA

- Si viajas mucho en Business serás pronto más gordo y más alcohólico, pero la culpa no será tuya. No hay forma de decir que no a tantas cosas ricas y al Cardhu de 12 años conservado en barrica que te ofrecen como si fueran piruletas.

- En general, se tiene la opinión de que la gente que viaja en clases superiores es una estirada. Como casi todas las generalidades es una estupidez, tontos (como en tu pueblo) hay en todas las zonas del avión (y probablemente en  la misma proporción). Yo mismo cuando me había bebido dos vinos buenos, me vine arriba y entablé conversación con mi vecino de la izquierda, y era un tío que parecía rico sí, pero también muy majo.

- El 30% de la gente que va en Turista y pasa por los asientos de business dice algún comentario del tipo "¿de verdad nos tienen que pasar por aquí? o "¡qué putada ver esto!" o "si hay asientos libres deberían aprovecharlos y pasar a alguien a esta zona". Somos humanos y eso me mola.

- Todos ellos tienen razón. Es una absoluta crueldad hacer pasar a la gente por esa zona antes de estabularte cual res en Turista, aunque la labor de esa acción de marketing es innegable. TODO el mundo quiere viajar ahí.

- Cuando eres tú el que estás sentado viendo pasar a la gente te sientes tremendamente observado, y tú pones cara como de no darle ninguna importancia, como si fuera lo más normal, aunque estés flipando y te mole mucho tu nuevo asiento de rico. Y además le das pequeños sorbos a la copa de champagne como si supieras lo que haces.

- Incluso las clases superiores (incluida First Class) deben pasara a recoger su equipaje por la cinta. En el último vuelo de ida a España estaba yo esperando el mío cuando me di cuenta de que el elemento que estaba a mi lado era Fernando Alonso, y allí estaba como todo hijo de vecino para coger su maleta de Ferrari.

- Viajar en Business cuesta aproximadamente 3 veces más que hacerlo en Turista. Si merece la pena pagarlo o no, dependerá de cada persona, del dinero que tenga y de en qué prefiera gastarlo. Me parece que yo ya me he despedido de ello hasta dentro de unos años. Maldita sea.

- Un amigo mío decía: "la buena vida es cara, pero lo otro ni es vida ni es nada".