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miércoles, 20 de junio de 2012

DE VUELTA EN TOKIO

Han pasado momentos de esos que hacen falta de cuando en cuando. Momentos para disfrutar de los amigos que siempre lo fueron y de sentir pasar el tiempo sin querer hacer nada por detenerlo. Aunque sea para saborearlo un poquito más despacio. Vacaciones donde el relax del trabajo lejano se confundía a media mañana con el estrés de amanecer junto a cinco elementos con una energía ilimitada planeando caóticamente como dar el siguiente paso.


Han sido unas vacaciones fáciles, unas vacaciones diferentes. Los días que no había partido íbamos con la autocaravana (que alquilamos en Berlín) a hacer lo que surgiera esa mañana. Que se nos antojaba playa, pues visitábamos las dunas del precioso parque natural situado junto a la ciudad norteña de Leba. Que teníamos el día cultureta, pues nos plantábamos en la fortaleza de Malbork para saber un poco más sobre la civilización teutónica. No me cansaré de alabar las bondades de este medio de transporte que te permite moverte con la libertad de llevar la casa a cuestas.



La fantástica rutina empezaba cuando tocaba encuentro de la selección española. Como si de un trabajo cualquiera se tratara  nos levantábamos a uno hora decente, nos poníamos los disfraces de pollo y salíamos a disfrutar de la deportividad y del buen rollo de la afición rival. Todos fueron buenos, pero me tengo que quedar con la lealtad y la alegría de los irlandeses por encima de italianos y croatas. Treinta mil almas vestidas de verde animando sin descanso aún cuando las cosas se pusieron cuatro veces más difíciles. Cantando sin descanso al unísono diez minutos después de que el árbitro pitara el final del partido.

A partir de aquí todo lo que os pudiera contar se quedaría corto.











domingo, 3 de junio de 2012

EL IMPERDONABLE VIAJE DE VERANO

No ha dejado de ocurrir desde entonces. Suben las temperaturas, llega la alegría vestida de grados al hemisferio norte del planeta y preparo con mis amigos la que será la escapada del año, el momento cumbre de las vacaciones. Ya os lo contaba el año pasado cuando montamos aquel enorme puzzle que nos llevó a visitar China y Filipinas, pero no deja de sorprenderme que no hayamos faltado a la cita nunca desde que comenzáramos con este asunto hace ya más de diez años (¡oh dios mío!).


Una cita futbolística suele tener todos los ingredientes que entendemos necesarios para un completo disfrute vacacional. Un país engalanado y entregado a los visitantes, un ambiente como pocos he podido ver en mis viajes y despendole y juerga total alrededor del deporte por el que todos suspiran. Que si ganamos bien señora, pero no se lo tome demasiado en serio porque a nosotros nos da un poco igual.

 

Con esta fórmula propia presentamos nuestra modesta candidatura en la eurocopa de Portugal de 2004, pero donde realmente daríamos lo mejor fue en el mismo campeonato cuatro años después en Austria y Suiza. En aquella ocasión seis tarados partimos desde Madrid en una autocaravana para recorrer los dos países a ritmo de fútbol. Sería porque acabamos siendo campeones de Europa, sería por lo ideal de disfrutar de un viaje con la autonomía que nos daba nuestro medio de transporte o sería por la compañía, pero aquel viaje quedo grabado a fuego en mi memoria.

Rufo montera en ristre tentando a la suerte
 
Por todo y por nada las cosas han acabado en una nueva convocatoria del concilio de monos para este próximo mes de junio en Polonia y Ucrania. El punto de encuentro será Berlín, donde nos espera una nueva y flamante caravana que nos llevará por carretera hasta Gdansk para ver el partido donde España debuta contra Italia. Docena y media de horas de vuelo que me toca pegarme con la sonrisa puesta para ir ensayando para lo que me espera durante diez días con los tarados de mis amigos.

El Señor Thompson haciendo amigos

En el año 2000  fuimos cuatro los que cogimos un tren desde Albacete para empezar un inter-rail de un mes por Europa en nuestro primer gran viaje. Hoy, doce años más tarde, Jambo, Rufo, Sr. Thompson y yo nos embarcaremos de nuevo juntos en este aventura. Con Iniesta mandando en la gran expedición albaceteña. Sólo el tiempo nos dirá si volveremos a estar en una final como la de Viena de hace cuatro años.

Vaya día aquel en el gran estadio. Vaya día.



¡Vacaciones!

domingo, 5 de febrero de 2012

RUTA 66, VIAJE A ESTADOS UNIDOS

Desde luego que hay formas más rápidas y seguras de llegar a Las Vegas, pero lo que no estaba en nuestros planes era perdernos la oportunidad de descubrir los encantos de una de las carreteras con más historia del mundo. Desde 1926 esta ruta, de casi cuatro mil kilómetros, se encargó de llevar americanos de este a oeste del continente. Originalmente transcurría desde Chicago a Los Ángeles, aunque durante su larga vida sufrió diversos cambios y modificaciones. En 1985 fue cruelmente jubilada de los mapas oficiales del estado, pero lo que no sabían esos engreidos burócratas era que nadie podría acabar con ella. Hoy aún se mantiene operativa y orgullosa, aunque su estado invita a disfrutarla con precaución.

Aunque la parte que teníamos pensado recorrer era de sólo unos 300 kilómetros, nos levantamos temprano para poder hacerlo sin prisa, saboreando cada momento. Todo estaba listo para tal ocasión: camisas hawainas, gafas de sol y Mustang descapotable repleto de gasolina. Ya sólo debíamos alcanzar los grandes casinos de Las Vegas desde San Diego atravesando el desierto de Mojave, una árida extensión de 57.000 km2 que ocupa parte de los estados de Utah, Nevada, Arizona y California.

No tardaríamos en darnos cuenta de que habíamos acertado de pleno: una carretera infinita que se perdía en el horizonte cruzando el gran desierto, y todo ello con el placer de no encontrarnos con más de una veintena de coches en siete horas de viaje. Obligatorio fue el descanso en el mítico Bagdad Cafe para comer una genuina hamburguesa, beber una budweiser bien fresca y pinchar un rock en su vieja máquina de discos. A partir de ahí, paradas y más paradas, trompos en la arena, fotos e historias que quedarán para el recuerdo.




¡Un abrazo!