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miércoles, 22 de abril de 2015

RESTAURANTE OGASAWARA-HAKUSHAKU-TEI

Existen tres restaurantes de comida española en Tokio que destacan sobre los demás por su elaborada cocina. Habrá a quien le parezca mucho, pero en una ciudad de tan desmesuradas dimensiones, a mi me resulta todo lo contrario. Necesitamos más gente que mime la buena y cuidada gastronomía española. Y la necesitamos pronto.

El Sant Pau de Carme Ruscalleda es uno de ellos, del que ya os hablé hace algún tiempo, aunque lamentablemente, y siempre según mi modesta opinión, ha bajado su nivel en los últimos tiempos de forma preocupante, sin que los precios se hayan movido un ápice. Se torna complicado que me vean de nuevo por aquella sombría tierra. Zurriola es uno de los locales de moda de la capital tras haber conseguido este año (no sin polémica), la segunda Estrella Michelin a base de deleitar a sus clientes con cocina vasco-francesa. Elegante lugar que visité hace unos pocos meses, y del que hablaré seguro pronto.

Y el tercero, aunque no por ello el último de la lista, es el que nos ocupa en esta entrada: Ogasawara. Restaurante ubicado en una antigua y curiosa residencia de estilo europeo dirigido en cocina por el maestro Gonzalo Alvarez

Aquí va otro de los Restaurantes del Tío Chiqui.

Calsots y Salsa Romescu y Bollo Preñao

Vamos a pedir una cerveza y a sentarnos a la mesa para empezar con el menú degustación. Porque aquí no se elige, uno se sienta relajado a la mesa y se deja aconsejar por manos expertas. Para acompañar la caña nos sirvieron una divertida versión de calsots con salsa de romescu y un panecillo relleno de chorizo. Sencillo, sin locuras, pero adecuado como aperitivo.





Calamar, Clorofila de Hojas Verdes y Aceite de Picada

Me suele pasar en casi todos los menús degustación que el pescado me defrauda. No es que no me gusten, pero uno espera de estos sitios mucho más que lo dejen a uno indiferente. No fue el caso con el calamar que nos sirvieron en segundo lugar, que sin ser mi plato favorito, destacaba por la calidad del producto de mar, y el original sabor que otorgaba esa mezcla con la clorofila.

Era el turno del arroz, ese gran placer amado por casi todos pero que tan difícil es cocinar de forma sublime. Aquí vino el que considero el plato fuerte del menú: arroz negro con bacalao. En primer lugar por el punto del arroz, perfecto y servido a la temperatura correcta. Pero además, suave por el sabor del bacalao, con un punto cítrico desconcertante y coronado con un crujiente de queso Idiazabal. Y para rematar; por el truco gastronómico, ya que se trata de un arroz negro no por la habitual tinta para teñirlo, sino porque la variedad de arroz japonesa usada para cocinarla es de color negro natural. Gigante la propuesta.




Arroz "Negro" de Bacalao, Queso Idiazabal y Notas Cítricas

No dejábamos todavía el mar de lado, porque a la mesa llegaba desde cocina una gamba de Hokkaido que en sala nos aseguraban que llegaban vivas cada mañana desde el norte. Una escenificación del fondo marino que combinaba la preciada gamba, con erizo de mar y algas, aunque de haber podido elegir habría comido más gambas y menos algas. Esmerada presentación, aunque seguíamos recuperándonos del arroz y tal vez no nos dejó quedarnos con todos los matices del plato.



Fondo Marino

Aunque hoy os cuento este menú, he ido a comer a Ogasawara en otras ocasiones, por eso yo ya sabía  de antemano que la carne con la que terminan las hostilidades en este restaurante no defraudaría. Secreto ibérico, como deber a la gastronomía de la tierra, con salsifis  y una salsa de vino amontillado muy conseguida y sabrosa. Bien, de verdad, el segundo gran acierto de la tarde y como veis, con un emplatado acorde al nivel de la propuesta.



Secreto Ibérico, Textura de Sasifis, Minicoles y Salsa de Amontillado

Llegaba un momento que suele pasar desapercibido para mí. No soy un gran fan de los postres, y es precisamente esto lo que me hace ser el más exigente con esta parte de la fiesta. De los dos que vinieron en fila me quedo sin duda con el que me ha dejado, aún ahora, su sabor en mi recuerdo: un granizado alcohólico de ponkan y yuzu que ponía el toque final cítrico que yo necesitaba. Muy bien por el cambio de sabor, la frescura y el toque de sake como digestivo.

 Granizado de Ponkan, Gelee de Yuzu y Crema de Sake


Ganache de Chocolate Negro, Sopa de Frutos Rojos y Texturas Crujientes

En definitiva, un lugar que merece la visita y el precio; menú de siete mil yenes a mediodía y dos opciones por la noche (diez mil y quince mil yenes). Tras impuestos y bebidas debéis calcular unos cuatro mil yenes extra. El local es curioso porque se sale del estándar japonés, dándonos la sensación de haber vuelto a Europa al cruzar sus puertas. Se echa de menos más nivel de idiomas del personal en la sala, algo desgraciadamente común en Japón.

Una de las mejores cosas que encontraréis entre sus paredes es la pasión de Gonzalo Alvarez, un amante de la gastronomía que no sólo cocina como un jabato, sino que sabe transmitir al comensal las ideas que emanan de sus platos. Porque comer con la cabeza también alimenta. Y mucho.

¡Buena semana para tod@s!

miércoles, 7 de enero de 2015

RESTAURANTE NOBU TOKYO

Estamos en 2015 señora, y eso no quiere decir más que se nos viene otro año encima y que nos toca olvidarnos del ya mítico 2014. Para aguantar tanta nostalgia y para superar mejor el olvido, ayer me decidí por un plan perfecto y que nuca falla: comer en un buen sitio con un gran amigo. ¿El amigo? El señor Rafael Moyano. ¿El Sitio? El famoso y extendido mundialmente Nobu. Un lugar que abandera la cocina fusión japonesa-peruana y que cuenta con locales por todo el planeta, en los que los famosos se dejan ver para deleite de su fundador Nobuyuki Matsuhisa.

Ganas tenía de echarle el guante a este lugar por todos comentado, y qué mejor día que un miércoles de enero para darle caza. A mediodía nos ofrecen una carta basada principalmente en menús de distintos precios y calidades, y otros tantos platos que pueden servir de complementos o como alternativa. Nosotros nos decidimos por el Lunch Menu estrecho, acompañado por dos cañas bien frescas de cerveza japonesa.

Empezó la cosa muy peruana, con un ceviche sabroso que apuntaba maneras. De la tanda de tres de inicio me quedaré sin embargo con el tartar de atún con salsa de soja, pequeño tremendo bocado. El pulpo no me dijo ni fú ni fá, le faltaba sabor y la textura no era agradable para mi gusto.

Ceviche

Tartar de Atún y Pulpo 

Para el siguiente paso tuvimos que elegir entre carne y pescado, eterna dicotomía gastronómica. El día estaba carnívoro y así se lo hicimos saber a la jefa de sala (trato correcto del personal, con poco más que añadir ni para bien ni para mal). Verduras frescas y asadas para acompañar una ternera de Hokkaido que sin ser una maravilla, al menos se dejaba comer. Se le puede sacar más partido a un producto de esa calidad.

Ternera de Hokkaido

Nos quedaba sitio de sobra para probar el sushi del lugar. El menú incluye cinco piezas de sushi a la elección del chef, y aquí si que no puedo ponerle pegas: bueno el pescado, bueno el arroz, perfectamente elaboradas las piezas y servidas con una presentación excepcional. Una buena manera de acabar con la parte salada de la comida, y una alegría darnos cuenta del sushi de calidad que se puede comer en Japón en muchos lugares.





Selección de Sushi del Chef

Después vinieron los postres, para mi gusto lo más mediocre del menú, aunque cierto es que no soy fácil con lo dulce. Rara vez me convencen las propuestas de los restaurantes, pero como os digo es una cosa mía. Curioso, eso sí, que sin pedirlo ni elegir nos pusieran un postre distinto a cada uno. En cualquier caso ni el uno ni el otro, aunque si me obligarais a elegir me negaría en rotundo a hacerlo. El café (también incluido), muy rico.



El precio del menú: 4500 yenes, pero entre impuestos y bebidas contad al menos otros 3000 yenes más, dependiendo de lo que os queráis liar. La web del restaurante en inglés está aquí, donde podéis encontrar toda la información detallada.

¡Buena semana y buen comienzo de año!

miércoles, 22 de mayo de 2013

RESTAURANTE DON GIL

Aprovechando el nuevo diseño del blog, en la parte de arriba he añadido varias secciones que hacía tiempo me rondaban la mente. Una de ellas es la Guía de Restaurantes y Hoteles, en la que quiero ir mostrando los establecimientos que visito y que tienen ese algo especial que los hace diferentes. Esos lugares que merecen una parada porque ofrecen experiencias singulares. 

Ya había ido a comer con mi hermana Llanos a El Callejón y con mi hermano Luis a El Fogón, así que me tocaba rendir cuentas con la pequeña de la familia. Mi hermana Chopi y yo completaríamos la ronda gastronómica en Don Gil, un restaurante albaceteño con ya muchos años a sus espaldas. Habíamos estado muchas otras veces, pero en esta ocasión el motivo de la visita era que habíamos oído que el local había dado un cambio radical en su gestión.Decidimos comprobarlo de primera mano, y nos sentamos tras la barrera para disfrutar de un menú gastronómico en plena Feria de Albacete. Un cocinero joven como Felipe Dante sería el encargado de intentar sorprendernos. 

Abrimos fuego con una cerveza y tres pequeñas tapas para despertar al estómago de su letargo festivo. Nos quedamos del primer envite con la torta de gachamigas con caviar, aunque no estuvo mal poder recordar el sabor de las míticas atascaburras. Plato que se cocina en Albacete normalmente cuando nieva.
Atascaburras con piñones (arriba izquierda), mini coca de gachamigas con caviar (arriba derecha) y tosta de ajoarriero con salazones (abajo)

Era evidente que el menú venía con tintes claramente manchegos, por lo que nos decantamos por un vino tinto para acompañar lo que viniera, concretamente uno de la tierra de Mallorca: 12 Volts. Correcto. Nos vendría bien para la siguiente ronda de tres platos, la cual, por dos votos a cero, fue escogida la mejor de la jornada. Nos sorprendió gratamente la mezcla de cocina manchega y japonesa en el pisto con atún rojo y nos parecieron  muy muy sabrosas las migas con huevo y caviar.


Pisto manchego con atún rojo en tataky, migas de pan cristal y piñones tostados
Queso manchego fluido, vieira grille y grasa de joselito
Migas ruleras con huevo escalfado, wakame y caviar

Aunque estábamos tocados por los días de feria ya pasados, no teníamos en mente rendirnos a las primeras de cambio. Nos enfrentábamos a un nuevo grupo de cuatro ideas de Felipe, donde agradecimos un arrocito suave muy conseguido después de tanto sabor fuerte manchego. No nos dijeron nada especial sin embargo la merluza ni las manitas con cigala. De esta ronda sería sin duda el canelón de rabo de toro el que consiguió encandilarnos. Plato muy propio en los días taurinos que vive Albacete durante sus fiestas. 

Tournedo de manitas de cerdo con cigalas, mango y huevas de quisquilla
Canelón de rabo de toro y confitura de peras
Arroz de conejo de campo y setas
Pescado de lonja con lima limón y espárragos verdes

Necesitamos para entonces respirar profundo para poder plantarle cara a los postres. Ayudó la refrescante nieve de azafrán y manzana, para calmar y relajar el paladar después de la fiesta de sabores. Suficiente para mí, que no soy demasiado goloso, aunque tengo que reconocer la originalidad del otro postre, reminiscencia de aquellas meriendas de los niños en la calle con pan y chocolate.

Nieve de azafrán
Chocolate pan, aceite y sal

Con esto dimos por concluido el festín entre hermanos. Muy impresionado con el lavado de cara de este restaurante, que combina ahora su cocina tradicional de siempre con una nueva tendencia que busca sorprender al comensal y hacerle saber que la gastronomía manchega no ha sido olvidada en absoluto. Si hubiera que ponerle un pero, lo marcaría en el exceso de ruido en la sala, pero queda perdonado esta vez porque el local estaba a reventar debido a que estábamos en plena semana grande de fiestas en Albacete. Mucha suerte en vuestro nuevo camino, da gusto ver a paisanos intentando hacer las cosas así de bien.

Y de esta manera lo disfrutamos Chopi y Chiqui aquel pasado 11 de septiembre. Brindando por vosotros y, por supuesto, yendo a renglón seguido a tomarnos unos mojitos frescos y un miguelito al recinto ferial. Señora, si no ha ido usted aún a la Feria de Albacete, no sabe lo que se pierde. 

Del 7 al 17 de septiembre cada año, nieve o truene.


¡Salud!

miércoles, 27 de marzo de 2013

RESTAURANTE EL FOGÓN

No me quedaré tranquilo hasta que no sepáis donde se puede debe comer como Dios manda en Albacete. Diréis que no le estoy poniendo empeño, y por eso aquí viene el tercer sitio de culto que os quiero presentar, tras haber escrito sobre otros dos lugares míticos como son Maralba y El Callejón, donde me puse fino filipino hace ya unos cuantos meses.

El Fogón es uno de esos sitios que uno no debería perderse si es un amante de la buena carne. Fueron los primeros que innovaron introduciendo en su cocina todo tipo de carnes exóticas (cocodrilo, piraña, canguro...) en la gran capital manchega. Y todos sabemos que los pioneros nunca lo son por casualidad, y es de recibo respetar siempre sus galones. Muchas son las veces que he comido en sus mesas, pero os voy a hablar de la última, que coincidió con mi visita a Albacete para la mejor feria de la historia y donde disfruté de la compañía de mi hermano Luis.

Allí nos sentamos para que Pedro y su familia nos mostraran su pericia gastronómica. Porque este local es familiero tanto en cocina como en sala, cosa que siempre da gustico del bueno. La primera tanda vino compuesta por cuatro tapas calientes. Destacaría la ronda de atrás hacia adelante, ya que me sorprendió gratamente el sabor del pastel de cigala con verduras, y la originalidad (y el guiño a la cocina japonesa) de la tempura de trigueros.

Buñuelos de bacalao

Croquetas de provolone con setas

Tempura de trigueros con azafrán

Pastel de cigala con calabacín y espinacas

Después de muchos días de fiestas, parece que nos enfrentábamos a una cena de las serias, y las piernas ya no estaban como las primeras jornadas de carrera. Aún así, respiramos profundo para darle la bienvenida a uno de esos platos que a mí me hacen sonreír siempre. Genial el giro gabacho con un hojaldre de hígado de pato con manzana, y su indispensable copa de Sauternes para acompañarlo. Señores, cuando coman foie, beban a mi salud una copa de este vino francés, y verán de qué manera realza el ya de por sí buen sabor de este alimento.

Holadre de hígado de pato con manzana

Y como no podía ser de otra forma, uno no puede venir a El Fogón y pretender irse sin probar la carne. Desde las entrañas de la cocina, Caridad y María Ángeles habían estado preparando a fuego lento, sin nosotros saberlo, un lechón asado, que resultó crujiente y muy sabroso. Como mandan los cánones, sin duda.

Lechón asado con patatas paja

Dudamos entonces si era el momento de claudicar y retirarnos a nuestros aposentos, pero decidimos tirarnos a la piscina y degustar un postre por aquello de no dejar la cena coja. Eso no hubiera sido justo de ninguna de las maneras. Y no fue uno, sino finalmente dos los que tomaríamos. Me quedo con el buen recuerdo de lo refrescante del sorbete de mango para bajar semejante homenaje de feria.

Tarta de queso con pastel de nueces y pasas, y sorbete de mango

Genial comprobar como un negocio familiar es capaz de hacer las cosas así de bien. Gente emprendedora que siempre está pensando en nuevas ideas que llevar a cabo, principalmente cuando tanta falta hacen personas que crean en sus negocios y sus posibilidades.

Redondos y felices, mi hermanico y el que escribe nos despedimos de Pedro para prometerle que pronto volveríamos a hacerles una visita. Que así sea.

Luis sensei y el Tío Chiqui

¡Feliz Semana Santa a tod@s!

lunes, 28 de enero de 2013

RESTAURANTE EL CALLEJÓN

Menudas ganas de escribir por fin esta entrada, porque ya no había perdón de Dios que me disculpara el no haberos hablado antes de este rincón gastronómico albaceteño. Muchas veces han sido las que me he tomado una caña con jamoncito ibérico con el gran Manu en la barra un sábado a mediodía, y otras tantas las que me atreví a pasar a sus salones a darme un homenaje digno de grandes días de fiesta. Pero entre pitos y flautas nunca me había parado a hacer unas fotos y hablar de ello con calma. Se ha terminado pero ya ese asunto. En mi última visita a mi tierra, allí que me fui con mi hermana Llanos para ponernos al día y disfrutar juntos de una buena cena en plena Feria de Albacete.


Allí nos sentamos dispuestos a dejarnos sorprender, cuando la primera sorpresa la daríamos nosotros al decidir que, un día es un día, y nos íbamos a decidir por acompañar la cena con un maridaje de vinos. Para tantos buenos vinos como nos esperaban se hacía necesario un buen puñado de platos. Y con esas premisas comenzó el festín, que iniciamos con una pequeña ensalada de sardina y una copichuela de Manzanilla. Guiño a la gastronomía japonesa al combinar la sardina cruda con un queso manchego suave. Rica y original la tapa, la manzanilla Solear simplemente correcta.

Sardina marinada con aceite de clorofila, queso manchego y crujiente de maíz


La guerra no había hecho más que comenzar, y la siguiente batalla venía con el nombre de Miguelito de Atún. Para los que no lo sepáis, el Miguelito es el dulce albaceteño más famoso, y está hecho de un hojaldre muy fino y crema pastelera. Pues bien, esta tapa se asemejaba al aspecto del dulce, pero prometía atún sustituyendo a la crema. Al probarlo lo encontré muy bueno, pero se me escapaba algo, y fue cuando me explicaron que realmente el relleno, aunque parecía pescado, era lomo de orza, pero tan suavemente cocinado que podía confundirse con atún. Buen truco gustativo que se hizo más interesante aún por tomarlo con el que para mi gusto fue el mejor vino blanco de la noche: Ercavio 2011.

Milhojas de atún con salsa americana

A esas alturas de la velada el sommelier ya había dado sobrada muestra de sus buenas artes y nos tenía en el bolsillo. Y cuidado, porque mi hermana es dura en esas lides, pero es que el señor no podía ser más majo. Llegados a ese punto de confianza, no resultó complicado establecer una comunicación sincera con él, para decirle que las bolitas de queso con pisto que comimos a continuación estaban bien, pero no alcanzaban el nivel culinario que habían establecido los dos anteriores platos. Esta vez el Ercavio rosado 2011 para acompañarlo tampoco pudo hacer nada para convencernos.

Bolitas de queso con pisto manchego

Volvíamos al buen camino con el primer sorbo del siguiente vino, Viña Jaraba Crianza 2008, el mejor de la noche sin duda, y con el que cambiábamos al tinto para hacerle frente a un paté de caza robusto elaborado con perdiz, pollo y conejo. Bien el cambio de ritmo, brutal la copa de vino y sólo correcto el pan casero que acompañaba al plato. Teníamos que empezar a guardar fuerzas si queríamos llegar vivos al final de semejante pitanza.


Paté de caza

Cuando parecía que el tinto había venido para quedarse, una nueva vuelta de tuerca de nuestro maestro de ceremonias nos transportó hasta las Rias Baixas para deleitarnos con un clásico de los blancos: el Albariño (Pazo San Mauro). Una apuesta segura que acompañó a un bacalao en su purrusalda muy suave, pero con carácter, y que cumplía con la obligada presencia del pescado en cualquier cena que se precie.

Bacalao en su purrusalda

Y así llegamos al final, con una carne, como mandan los canones. Y para mí, que soy una fanático del foie, fue un placer ver aparecer un montadito de solomillo coronado con esa maravilla de la gastronomía. Tierna la carne, sublime el foie y le doy mi pero de nuevo al pan tostado, que debería haber sido un poquito más ligero. Esta vez nos sirvió de compañero un vino tinto del famoso Jorge Ordoñez: Volver 2010. Nos gustó mucho también y tuvimos que acordar por unanimidad que los tintos habían sido lo mejor de la noche.

Montado de solomillo con foie


Con todo lo recorrido, imaginaréis que a estas alturas del partido andábamos ya para las últimas. Sastisfechos y no poco contentos por todos los buenos vinos que no habíamos bebido, aún nos atrevimos con el postre y el café. Qué demonios. Y con una copita de vino dulce Victoria 2, también de Jorge Ordoñez, y que fue otro gran descubrimiento.

Menudas risas nos traíamos ya.

Milhoja con compota de manzana y crema inglesa

El Callejón está ambientado y decorado como un auténtico museo taurino, muy curioso incluso si, como yo, no sois aficionados. La relación calidad-precio es muy aceptable, por una cena de este tipo calculad unos 40 euros por persona, cantidad más que razonable para un festival de este calibre. Un lugar de paso obligado para los amantes de la buena cocina que pasen por Albacete, que como todos sabéis (y si no ya os lo cuento yo), es tierra de obligada visita al menos una vez en la vida. Un sitio que tenía que estar en Los Restaurantes del Tío Chiqui. Esto es así.

Que igual os parece que no pero, todo el que va Albacete, acaba volviendo.

¡Un abrazo y buena semana a todos!

martes, 10 de abril de 2012

RESTAURANTE MARALBA

En mi visita allá por 2008 recuerdo perfectamente que me adueñé de cierto orgullo impropio al comprobar que en mi tierra se estaban haciendo bien las cosas. En aquella ocasión fue mi hermana Llanos (que de esto sabe un rato) la que nos había recomendado el sitio, y allí nos plantamos tras una carrera popular de diez kilómetros dispuestos a saciar nuestro voraz apetito. Nos fuimos contentos y gratamente sorprendidos.



Hace unos meses todo aquello volvió a mi memoria repentinamente viviendo ya en Tokio; la archiconocida guía Michelín otorgaba su primera estrella a un restaurante de la provincia de Albacete. Gran noticia saber que entrábamos en el mapa gastronómico nacional, y enorme sorpresa de que aquel pequeño restaurante que había llamado mi atención tres años atrás fuera el artífice de tal logro.

En mi último viaje a casa por Navidad fue el momento del reencuentro. Tenía que probar y comprobar de primera mano qué había convencido a los exigentes críticos de este local situado en el pueblo albaceteño de Almansa. Pronto supe que todo y nada había cambiado.



Decididos a dejarnos sorprender de nuevo, mi hermano Luis y yo nos decantamos por el Menú Sorpresa del cocinero Fran Martínez. Y de esta manera dimos el pistoletazo de salida a una desconocida cabalgata de sabores, olores y texturas. El menú comenzaba con unos snacks para abrir boca, donde me pareció especialmente sabrosa la torta de sardina salada.


Bolitas de pepino confitadas en aceite de oliva y vinagreta de mostaza antigua


Torta de gachamiga serrana con piel de sardina salada

En esos momentos ya venían desde la cocina los sabores manchegos que inundarían la siguiente tanda de snacks. Es necesario que destaque aquí la original presentación y el increíble gusto del ajopringue, un toque manchego perfecto para llevarme de recuerdo en el avión que sólo unas horas después me llevaría rumbo a Japón.


Ajopringue manchego con pan tostado


Pieles crujientes de bacalao y pimiento seco de corneta


Tapitas sorpresa: brandada de merluza y royal de liebre

Maralba es un local pequeño, familiar, regentado por un joven matrimonio que derrocha pasión por este negocio. Y eso se puede sentir en cada detalle. Cristina Díaz reparte saber estar y medida atención en la sala, mientras su marido Francisco Martínez innova en cocina. Entre los dos crean un cocktail culinario que funciona a la perfección.

Con los sentidos abiertos de par en par por el aperitivo, sólo nos quedaba esperar más y más. Empezábamos con lo serio: una tanda con dos pescados y uno de los platos, con yema de huevo y base de caldo de gallina, que más me gustó por la intensidad de su sabor. Muy propio para los fríos días de enero en La Mancha.


Caballa en semicuración de sal, mojete manchego, papel de olivas negras y
emulsión de tomate asado y aceite de oliva virgen extra


Yema de huevo de corral a baja temperatura, tallarines de nabo, peloticas de
relleno
y caldo de la gallina


Bombón de sepia de playa, tinta, ajoaceite y sémola de trigo en caldo de galeras

Hay que hacer mención al guiño al moje manchego en el primero de los platos principales; una delicia donde se sustituye de forma inteligente el tradicional atún por una caballa muy jugosa. Había fuerzas para más, lo que nos llevó irremediablemente a la segunda parte del baile de carnes y pescados. Sin desmerecer a lo demás, me tengo que referir al bocado de carne de cierva por su sabor y su ternura, un acierto para cerrar la zona salada del menú.


Canelón de calamar en su tinta con leche de almendras


Pescado de mercado, civet, setas de temporada y membrillo


Cierva adobada y asada con boniato, castañas y granada

Para terminar, y por llevar más prisa de la que nos hubiera gustado, cerramos la comida con un sólo postre de los dos proyectados inicialmente. No hagáis como nosotros y tomaros las cosas con más tranquilidad, podréis disfrutar también de un bombón de mouse de chocolate, avellanas y coco.


Leche merengada, piña, menta y sorbete de anís estrellado

Desde luego estrella conseguida por méritos propios y otro estrella extra que ya tiene también en Los Restaurantes del Tío Chiqui. Como habéis podido ver al principio el precio del menú es de 55 euros (sin bebida) aunque se ofrece también la opción más económica del menú gastronómico. Una relación calidad-precio excelente. Os recomiendo que lo probéis y me déis luego vuestra sincera opinión.

Aún quedó tiempo para charlar un ratico con Fran Martínez, y de paso para aprender algunos trucos para mejorar mi pan casero. Fue un gustazo ver que en la tierra de uno se hacen las cosas tan bien o mejor que en los bastiones gastronómicos tradicionales españoles.

¡Un abrazo!