Dada su naturaleza, es común que los japoneses recuerden esta leyenda en tiempos difíciles. Mucho se habló de grullas durante las pasadas semanas aquí, y muchos las ven como un símbolo de prosperidad y recuperación.
La campana de la Paz está situada en Heiwa-kōen, o Parque Conmemorativo de la Paz, en Hiroshima. Este monumento es un homenaje a la pequeña Sadako Sasaki. Esta niña, sufrió una leucemia causada por los efectos de la bomba atómica que cayó sobre la ciudad el 6 de agosto de 1945. Ella se propuso hacer mil grullas de papel, para pedir por su curación y por la definitiva paz en el mundo. Murió cuando tenía 644 hechas.
Sus compañeros de escuela se propusieron acabar entonces lo que Sadako había empezado, y construyeron las grullas que a ella le faltaron. Después , se levantó este monumento, con una niña levantando una grulla dorada, en recuerdo de la pequeña Sadako, y de todos los niños que murieron a causa de la bomba.
En la base de la estatua se puede leer:

"Este es nuestro grito, esta es nuestro rezo: paz en el mundo"