domingo, 25 de octubre de 2009

MORDIDA

Son sólo las siete de la mañana y el subteniente Carlos Rodríguez desayuna en silencio junto a su mujer y sus dos fieras. No es más que otro día. Hace ya diez años que Carlos trabaja en la Policía Federal mexicana. Es un hombre robusto, de gran talla y con un bigote que le da carácter a su curtido rostro. Besa a los niños antes de empezar la jornada, pero no así a su esposa. Antes lo hacía pero hace ya años que no, y parece que a ninguno de los dos les importa.

El sonido del motor del Dodge le devuelve a la realidad. Hoy le toca patrullar por la carretera que une Palenque y Chetumal. La ilusión con la que empezó en sus inicios como agente se han esfumado a la misma velocidad que el cariño de su mujer. Mientras deja pasar el tiempo juguetea con un radar de mano apuntando a veces a los coches, a veces a los viandantes. De repente despierta del letargo sobresaltado por un coche rojo que pasa delante de él a toda velocidad. 138 km/h ha detectado por casualidad el aparato. Sale tras él sigiloso. Lo persigue durante algunos kilómetros más. Va más rápido de lo que debe constantemente. Acelera para alcanzarlo y pone luces mientras indica al vehículo que se detenga.


Se baja la ventanilla y allí está el señor Rodríguez. El que narra le da los buenos días educadamente sabiendo la que me viene encima. Papeles y permiso de conducir. Todo en orden. -Salga del coche-, me dice. Los demás hacen por salir pero les indica que sólo el conductor. ¡Ayy!, que me parece que me quiere hacer pupita. Me retira unos metros del resto:

Subteniente.-¿Sabe que iba usted un poco deprisa?-

Chiqui. -¿Ah si?, pues ni me había dado cuenta- [Cara de idiota]

S.- Pues iba a 138 por una zona donde se podía ir sólo a 80. Y después le he seguido y todo el tiempo sobrapasaba la velocidad permitida.

C.- Pues ya lo siento, no me había dado cuenta, aunque es lo que tengo que decir claro-

El señor es muy educado y aunque vaya a empapelarme lo está haciendo con un estilo impecable. Así da gusto. Me hace acompañarlo al coche patrulla para mostrarme que no miente. Me enseña el radar, que debe tener 50 años, con mi vuelta rápida.

S.-Lo siento, pero tengo que multarle-

C.-Lo entiendo, lo que es justo es justo-

S.-Pues son 2500 pesos (150 euros), pero al tener usted permiso extranjero debe abonarmelo en metálico en la comisaría del pueblo más cercano.

Las cosas se están poniendo muy feas y este hombre nos va a hacer perder todo el día. Le explico que estamos de vacaciones, que somos extranjeros, que no nos enteramos de nada. Lo típico. Carlos cambia el semblante y parece querer decirme algo. Algo había oído sobre esto pero no pensé verme en esta tesitura. Probemos.

C.-Y...¿no podríamos arreglar esto de otra manera?- [Me mira con ojos de pillín]

S.-Hombre si me pagáis aquí serían 1250 pesos. Puedes ir al coche a buscar el dinero-

Flipando voy al coche y entre los tres conseguimos reunir 50 pesos. Este hombre se deja sobornar pero si vuelvo con 3 euros me a va a pegar. Vuelvo y se queda mirándome anonadado con mi presupuesto. La cosa coge tintes subrealistas.

S.-¿Lleváis drogas en el coche?-

C.-No,no- Contesto asustado.

S.-No, lo digo porque si lleváis lo podemos solucionar con drogas-

No me puedo creer que me esté proponiendo sobornarlo con drogas. Me dice que vaya al coche y traiga por lo menos 500 pesos. No tenemos más pero a Thompson se acuerda que tiene algunos euros todavía. Con ellos regreso y consigo que acepte dejarnos ir por 15 euros.

Mucha gente habla de ello, pero nosotros pudimos probar de primera mano el peligroso sabor de La Mordida.

¡Un abrazo!

martes, 13 de octubre de 2009

TULUM

MÉXICO 28 de Agosto de 2009

Mensaje de texto para mis padres:

"Padres he encontrad el paraíso así que me quedo. Ya veremos si voy para Navidad. Q trabajen los tontos. Abrazos desde Tulum!"

Contestación:

"Hijo mío, definitivamente eres tonto"



¡Un abrazo!

martes, 29 de septiembre de 2009

EN BUSCA DEL MANÁ

"Años hace desde que un reducido grupo de albaceteños emprendimos una marcha en busca de la tierra prometida. Puede ser casualidad que aquella búsqueda comenzara exactamente en el año 2000. Pero sólo puede que así sea. Cuatro fuimos los fundadores de esta tontina. Creímos que acabaríamos dando con él y compartiendo sus placeres. Distintos expedicionarios se unieron de ahí en adelante. Fueron tiempos duros siguiendo rastros débiles y pistas falsas. Francia, Alemania, Croacia, Italia, Suiza, Austria, Estonia, Suecia, Finlandia, Letonia o Japón fueron sólo algunas de las tierras que peinamos intentando darle caza. Nada. Todo resultaba inútil. ¿El Maná no existía?"


No pensaba irme de México sin visitar a Brenda. Su ciudad nos queda un poco a desmano pero al menos yo pienso ir. Finalmente Thompson y Gurdi se unen. Rompemos el grupo madre y nos despedimos hasta un próximo encuentro. Vamos en taxi porque aquí es uno de los pocos lugares donde nos lo podemos permitir. Además de la comodidad recibimos una clase inesperada y magistral sobre política y sociedad Mexicana. Dos por uno. Llegamos a Pachuca, provincia de Hidalgo, dos horas al Norte de DF.

La madre de Brenda nos recibe "Brendita salió un momentito no más, esperen dentro, están en su casa". En el salón ya esperan dos chicas más. Tomamos asiento algo desconcertados. Conversaciones de ascensor intentan acortar la espera. Brendita ya está aquí escoltada por dos amigas más. Gurdi no para de darme golpes ocultos mientras en algún descuido de los presentes me susurra "Manaaaaaaa...Manituuuuuu". Thompson también parece nervioso pero no dice nada. No puede ser.


Increíble. Siete amigas y un amigo de Brenda se han cogido un día de vacaciones para hacernos de anfitriones. Nos montan a cada uno en un coche. Yo voy acompañado de cuatro chicas majísimas: Marisol, América, Tita y Joice. Primera gasolinera volantazo a la derecha y a llenar los coches de cerveza. Seguimos, nos llevan a pasar el día a un lago. Risas, cervezas y cruzadas, muchas cruzadas y besos y abrazos y más besos. Nos hacía falta un poco de cariño. Al ocaso, vamos a por unas enchiladas picositas picositas mientras un Mariachi ameniza la pitanza. Estas pachuqueñas son peor que nosostros. Cómo toman las amigas.












Nos dejan a las nueve en la puerta del hotel (cortesía de la madre de Brenda) con una castaña del quince, dándonos una hora para estar de vuelta en la misma puerta arreglados y listos para salir. El ritmo es infernal pero de momento aguantamos. Albacete de fiesta por Pachuca bebiendo tequilas y clamatos. ¡Joerrrr! Se está haciendo de noche, y entra en vigor la ley del silencio. Con las ganas que tenía yo de acabar la historia. Malditas noches secretas.







Desde las doce de la mañana hasta las cinco de la siguiente disfrutamos de la generosidad, hospitalidad, simpatía e infinita amabilidad de las pachuqueñas.


De corazón GRACIAS.


"Han sido casi diez años buscándote. Mereció la pena"


¡Un abrazo!

miércoles, 23 de septiembre de 2009

ESTO ES MÉXICO DF


18 de agosto. 19 horas. Ciudad de México. Cara de pardos es la que tenemos al cruzar la aduana. Somos abordados por lugareños ofreciéndonos transporte y alojamiento, pero esperamos para hacernos con la situación. Finalmente nos decidimos por un taxi para los siete. Los precios ya se hacen sentir: 300 pesitos no más al centro (15 euros). Acomodados en un hostal en el corazón de la ciudad bajamos a llamar a las amigas del Sr.Thompson para anunciarles nuestra llegada. No hay teléfono público en recepción.

Una amable chica nos indica dónde encontrar uno. Además nos invita a compartir su piña colada y extiende sobre nosotros un mapa de la ciudad. Al caer el sol -dice-, sólo se puede transitar por la zona azul; mientras señala apenas diez calles de una ciudad de 20 millones de habitantes. El teléfono público está -continúa- en esta misma calle, por lo que no hay el menor problema. Agradecidos salimos a su encuentro.

Gurdi,Thompson y yo. No nos separan más de 30 metros del hostal. Tras los 10 minutos que tardan tres monos en aprender como se utiliza una cabina, conseguimos contactar. En plena conversación se nos acerca un chico muy tranquilo a pedirnos unos pesos. Declinamos. En 30 segundos ya son dos chicos y una chica, ya no tan tranquilos, pidiéndonos plata cada vez con menos educación. Cerramos los puños. Hay que joderse que nos vayamos a liar a palos en 1 hora que llevamos en México. Sin tiempo de pensar, nos empiezan a gritar: "Putos guachupinessss, ¡fuera de nuestro país!", "Ya tenemos muchos como vosotros aquí!" "Ya se están volviendooo a Españaaa".

Cogemos camino al hostal, y parece que deciden dejarnos. Mientras llegamos seguimos oyendo insultos. Vaya tela. Esto si que es una bienvenida. Nos han dejado acojonadetes para unos días.

Yo creo que esta noche no salgo.

¡Un abrazo!

miércoles, 29 de julio de 2009

EL TIEMPO PASA DESPACICO

Pasar los días pasan. Pero cada uno se hace denso como el calor que se respira en las calles. La sensación de los últimos momentos antes de vacaciones es una mezcla de emociones que no te dejan diferenciar sí estás disfrutando o sufriendo, o todo a la vez. O nada de eso.

El equipo de preparación del viaje a México está ultimando los detalles de nuestra ruta, que pondré debidamente aquí en cuanto esté lista. Se están pegando un buen curro que aprovecho para agradecer desde aquí.

Mientras llega "El Maná" prometido, me he ido entreteniendo los fines de semana entre playas y jaranas varias. Este último fuí con unos amigos a la despedida de soltero de nuestro amigo Gabri a Madrid. Tranquilita. Ya se sabe, el que quiera saber que se venga a la próxima, que yo juré fidelidad al consejo de sabios y no puedo faltar a mi palabra. Mi amiguete Solana se encargó de hacer el reportaje en vídeo del evento. Hace tiempo que me enseñó como realizaba grabaciones en cámara supelenta y me quede flipao con el resultado. Os dejo con dos de los que ha hecho.



Nótese que a esa velocidad de captura parece que hasta tengo calidad y todo.



Este es de la despedida del finde en Madrid en pleno barrio de La Latina.

¡Disfrutad de las vacaciones!

¡Un abrazo!