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lunes, 27 de octubre de 2014

I ENCUENTRO DE PADEL EN JAPÓN - EL VÍDEO -

Ya os conté hace unos meses del I Encuentro de Padel en Japón, además de cómo y por qué surgió aquel evento, también pudimos disfrutar de las fantásticas fotos del gran Ikusuki (y de Teresa). Pero es que este chaval no sólo toma buenas instantáneas, sino que además le das una cámara así sin avisarle; y te graba, procesa y edita un vídeo como un verdadero profesional. Equilicuá.


¡Feliz semana! 

domingo, 25 de mayo de 2014

I ENCUENTRO DE PADEL EN JAPÓN

Cuando SpainPadel Project me encargó organizar lo que sería el primer gran evento de padel en Japón he de reconocer que me invadió un halo de responsabilidad que tardó en esfumarse lo que suele tarda toda responsabilidad que llega a mis manos. No valía la pena preocuparse cuando la idea era pasar una jornada festiva y de deporte entre amigos, así que decidí disfrutarla en lugar de asumirla como un trabajo.

Y la relajación no trae más que bendiciones, y con ellas conseguimos que este I Encuentro de Padel en Japón fuera una de las actividades oficiales del Año Dual España-Japón (400 años de relaciones diplomáticas), y que la Embajada de España en Tokio y especialmente el Instituto Cervantes (con la enorme Teresa Iniesta a la cabeza) nos apoyaran en la organización del evento. Y no sólo ellos, porque muchas empresas confiaron en nuestro criterio y colaboraron con la causa. European Clean Energies, empresas española de energías renovables, puso nombre al I ECE Japan Open Padel que se celebró también durante la misma jornada. Pero también estuvo Dropshot para aportar el material deportivo, Spain Club con la realización del delicioso catering con gastronomía española, Lladró que coronó a los campeones con sus figuras como trofeos, y DICO (empresa de traducción y desarrollo de videojuegos) y Seisiritsu (compañía que gestiona el club donde tuvo lugar el evento) poniendo a nuestra entera disposición las pistas de padel.

Con todo ello me puse a pensar cómo hacer para que la gente se animara a probar un nuevo deporte que jamás había oído antes. 

Y de aquellos pensamientos vienen estas fotos.




Teresa Iniesta haciendo entrega del Premio Cervantes, dos becas para estudiar español en Tokio


Subcampeones del I ECE Japan Open Padel


Campeones del I ECE Japan Open Padel


Miguel Rodrigo, entrenador de la selección japonesa de fútbol sala, recibiendo una raqueta como felicitación el último campeonato de Asia conquistado


Y las gracias, como siempre, a miles. A Oskar y Teresa por todas estas bonitas fotos y la ayuda prestada, a Dani por ocuparse con una sonrisa de que todo el mundo estuviera a tiempo en el evento, a Guille por ayudar a liarla y desliarla, porque ninguna fiesta es lo mismo sin Guille.

domingo, 9 de junio de 2013

I PARTIDO DE FÚTBOL DE ESPAÑOLES EN JAPÓN

La iniciativa surgió hace algunas semanas en una conversación casual con Germán. El buen clima y los recuerdos de tiempos mejores nos hacían pensar en fútbol, en esas tardes veraniegas de pachanga con amigos, en las que lo que menos importa es quién toca las pelotas de quien. Ahora ya no es todo tan fácil, al menos aquí no lo es. Y si quieres darle patadas a un balón necesitas preparar las cosas con tiempo, buscar un campo adecuado (y que esté libre antes de 2015) y juntar a la gente suficiente que pueda venir ese día a esa hora concreta. Qué bonito era ser niño joder, que con pegar cuatro voces tenías pachanga en los bancos del parque.

Para que la experiencia de vuelta al pasado resultara completa, decidimos intentar reunir sólo a españoles, por aquello de insultarnos en el mismo idioma sin complicaciones (y sin acritud, claro). Y ese día llegó el sábado pasado. Y a la llamada acudieron elementos de Murcia, Madrid, Valencia, Granada, Bilbao y hasta dos tíos absurdos de Albacete. Pásmate. Con los equipos preparados sobre el césped, todo estaba listo para que la bola comenzara a rodar en los campos aledaños al estadio de Yoyogi.


Y todo lo demás fue un partido de fútbol como cualquiera de ellos. Con sus goles (pocos), sus recaditos, y con Guille de portero con una lata de cerveza al lado del poste derecho de la portería. Genial todos y cada uno de los que acudieron a a cita. El ambiente fue buenísimo y no nos quedó más salida que hacer un tercer tiempo lleno de cañas y conversaciones futboleras.


Así fue el primer partido de fútbol de españoles en Japón. Pronto, muy pronto, el segundo. Si estáis por Tokio y os apetece participar, sois más que bienvenidos.

¡Qué paséis buena semana!

domingo, 10 de febrero de 2013

EL QUESO MECÁNICO

No faltaban más de diez minutos para que comenzara el partido cuando subíamos con prisa por las escaleras que nos conducían sin remedio a los graderíos del Yokohama Stadium. Y allí estaba yo, con cuatro personas a las que hacía 48 horas no conocía de nada, y con las que me disponía a presenciar la final del mundialito de clubes de la FIFA entre el Corinthians y el Chelsea. Poco más sabía de todo este asunto. Pero las circunstancias, o tal vez un regate habilidoso del destino, habían llevado mis pies hasta allí. Y bien sabía dios que no iba yo a detenerme en ese punto. Puerta oeste, entrada w12, nivel 1, fila 20, asiento 312.  Y allá que nos fuimos.


Parecía además que estaríamos en una de las mejores zonas del campo, en un de los laterales, pero, por lo visto, las sorpresas no habían hecho más que comenzar. Encima de nuestras butacas designadas había un fantástico regalo de bienvenida para luchar contra aquella tremenda noche de diciembre. Una bolsa con cojín, mantica y bolsas de esas que al agitarlas se mantienen calientes un buen rato. 

Esto empezaba a tener una pinta cojonuda.


Pero tocaba centrarse en el fútbol, y aunque el partido no fue el mejor que podía esperarse, los veinte mil brasileños que habían viajado hasta Japón no paraban de animar a su equipo. Qué pasión señores, qué manera de sentir y entender este deporte. Pocos sin embargo eran los aficionados del equipo inglés, que sin duda partía como gran favorito para levantar el trofeo. 


El primer tiempo concluyó sin incidencias reseñables, y con las dos escuadras intentando no perder las formas. Típica final en donde todo parece posponerse, en donde nadie quiere tomar la responsabilidad para no ser el primero en equivocarse. Un partido que seguía el manual al pie de la letra. Seríamos sin embargo nosotros los que conseguiríamos marcar el primer tanto, porque con la entrada, nos habían colgado al cuello una medalla que parecía podía abrirnos las puertas del mismísimo Mordor si hubiera hecho falta.


Silver Lounge señora, cómo se queda. Durante el descanso (y al final del partido), teníamos acceso a una sala donde comer y beber sin fuste ninguno. Vinitos, cañas y un amplio menú de comida se empeñaban en atraparnos en aquel salón. Hay que joderse lo bien qué viven los que viven bien.

Entre charlas con mis compas, me sorprendió escuchar alguien detrás de mí conversando en español. Y allí estaba hablando de fútbol el gran Benito Floro, aquel señor de pelo blanco y voz ruda que llevó al Albacete Balompié en los 90 de segunda división B a primera en tan sólo dos años. Aquel entrenador que hizo historia y convirtió a un equipo modesto en El Queso Mecánico, un conjunto que dio una lección de cómo jugar al fútbol sin un gran presupuesto y que fue temido en muchos estadios españoles. No lo hubiera hecho con casi nadie, pero me tuve que acercar a decirle que yo también era de Albacete, no pude resistirme. Todo un señor con el que estuve conversando durante un rato. Hablamos de fútbol, de ciencia y de vida, y me contó su experiencia de hace muchos años cuando militaba en equipos japoneses. 


Un día genial de amigos, fútbol y experiencias de esas que sólo se viven una vez. Y es que las casualidades están ahí para llevarnos a lugares que no imaginábamos. Sólo hay que darles la oportunidad para que ocurran. Millones de gracias Paulica.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

LA CARRERA DESDE DENTRO

Todo lo que os pude contar sobre mi experiencia no deja de ser cierto, pero aquí llegan hoy las imágenes que demuestran que estuvimos allí, aquel 2 de diciembre de 2012, corriendo como locos por las calles de Yokohama, triscando junto al puerto más importante de Japón (y uno de los más grandes del mundo), al ladico de su famosa terminal de pasajeros. Y que demuestran que además de disfrutarlo, lo sufrimos.

El tío Luis y yo charlando en los primeros compases

Sr Thompson y Dani, sin saber aún la que se les venía encima

¡Búscanos, que estamos ahí!

Todavía sin apuros, con Luis siempre a mi diestra

Nos reímos, pero ya menos

Luis haciendo ya la guerra por su cuenta

Con los cascos ya, oyendo vuestros mensajes

Y empezando a pasarlas canutas

Primero en meta con un increíble 1:39

Cruzando la línea en 1:42, ¡jodido pero vivo!

¡Conseguido!

lunes, 3 de diciembre de 2012

MI PRIMERA MEDIA MARATÓN

Aunque para entender todo debidamente deberíamos sin duda empezar por otra historia muy distinta. 

Mi amigo Kike me hizo una visita express hace algo más de un año. El país del sol que nace lo dejó perplejo y anonadado, y desde entonces en varias ocasiones me había amenazado con volver. Y este elemento es de los que cuando dice algo, lo cumple. Así, el tío Kike miró a la cara al puente de diciembre y le dijo que era hora de pagar la cuenta. Para repartir la factura decidió liar a otro mono, Antonio (el Sr.Thompson), que a su vez consiguió enrolar en la expedición a un tercer marinero: Chema. El daño estaba hecho; billetes sacados vía Moscú para pasar diez días con el Tío Chiqui en Japón.

No podíamos estar más errados. De repente recibí uno de esos tristes correos; la empresa de Kike le mandaba por trabajo a Brasil exactamente en esos días y tenía que cancelar su visita (previa pérdida del billete). El viaje quedaba descabezado con la baja del promotor, y sólo eran ya dos los elegidos. Menos mal que ni reserva de hoteles ni de nada habían hecho hasta la fecha. Desde Barcelona y Madrid, Chema y Antonio respectivamente cogían sendos vuelos para enlazar con el mismo avión en Moscú. Los problemas no habían hecho más que comenzar; Chema llegaba con retraso y perdía la conexión, por lo que debía esperar 24 horas para coger el siguiente vuelo. Así que el sábado por la tarde, de tres valientes tarados me llegó tan sólo uno (y acabado), el que fuera antes conocido como Sr. Thompson.


Para rizar el rizo, la llegada de los monos me coincidía con la media maratón de Yokohama este domingo, por lo que yo tenía la cabeza en otro sitio bien distinto a la preparación de la carrera. Con todo lo acontecido, las cosas estaban con que tenía a mi amigo sólo, así que, dados sus antecedentes de absurdez y locura, decidí proponerle correr el domingo conmigo, a lo que aceptó encantado sin pensar en las consecuencias y sin preguntar las condiciones. Correría sin dorsal, con unas zapatillas mías que le estaban pequeñas, la camiseta del Albacete Balompié y sin un sólo entreno en sus espaldas las últimas semanas. 

A las seis de la mañana tocaron diana y nos pusimos con el desayuno continental. Teníamos que estar a las ocho en la estación de Kannai para encontrarnos con Dani y Luis, que completaban el quinteto de cuatro corredores españoles. Y digo cinco porque todos teníamos claro que Oskar, que desgraciadamente se había roto un brazo la semana anterior, corría con nosotros ese día desde su casa. El equipo jamás abandona a nadie, y mucho menos, si es uno de los nuestros.





Un poco aturdidos por los nervios nos dirigimos a la salida caminando. Debíamos ser los últimos en llegar, porque aquello estaba ya atestado de gente preparándose con ilusión para el pistoletazo que marcaría el inicio. Y el final de meses de preparación y esfuerzo de todas aquellas personas. Me sorprendió ver a gente calentando más de una hora antes de empezar. Yo decidí ahorrarme todos esos pasos, ya que estaba seguro de que me harían falta más tarde. Buscamos entonces un trozo de suelo para ponernos los dorsales y finiquitar los últimos detalles. Todo estaba listo; camiseta de la selección, banda japonesa, chip en la zapatilla y el saco que había estado llenando con kilómetros de sudor colgado de la pierna izquierda.






Cuando estuvimos preparados nos pusimos en la salida para esperar nuestro turno. Era increíble ver a todo aquella gente sonriendo, ilusionados, aplaudiendo cuando por megafonía iban indicando que quedaban diez minutos, cinco minutos, un minuto.













Ya estábamos corriendo entre una marea de gente. La misma marea que no nos dejaba coger el ritmo que habíamos previsto tomar desde el principio. Con el enorme Luis a mi derecha como lo habíamos estado entrenando. Y así fuimos, charlando de todo y nada hasta el ecuador de la prueba, sin casi darnos cuenta de que llevábamos mejor tiempo del que nos hacían saber nuestros pulmones. 49:16 fue nuestro paso por los 10 km. Buen ritmo y buenas sensaciones para afrontar la segunda parte de la carrera. Por detrás, Antonio y Dani venían también juntos y cada vez más motivados.


En el km 14 llegó el temido divorcio. Luis tenía fuerzas para irse a subir el Fuji y yo le allané el camino para que demarrara y me esperará en la meta con un Aquarius y un par de abrazos. Era el momento adecuado para calzarme los cascos, y empezar a escuchar todos esos mensajes de ánimo que desde el miércoles no habían parado de llegar. Y que en ese momento tan buena falta me hacían. Joder, menuda sensación tan extraña la que pude vivir: con un gran cansancio y con las piernas comenzando a doler seriamente, y riéndome y emocionado como un niño con lo que me llegaba por los auriculares. Seguro que  a más de uno que me crucé le debió parecer raro ver a aquel extranjero que sufría y reía al mismo tiempo.

Hubo canciones, hubo chistes, insultos y ánimos. Y cada uno de ellos marcaban para siempre los kilómetros que iban cayendo a mis espaldas...17...18....19. Oí cantar a Merche, y hasta tocar el piano para mí a Diego. Escuché sin aliento el aliento de Emilio, de Rodri, de Eva, de Nur, de Guille, de Andrés, de Iguana, de Elenica, de Felipe, de Dani, de Maty, de Ale y de Marina. Y hasta de un robot viajero. Tuve que afinar mi inglés y japonés para disfrutar de las locuras que me decían Mami, Gami  o Hamano. Me estuve descojonando con las coñas de Oskar, Lorco, Xavi, Bea y Nerea. También con el inconfundible humor manchego de Priscila y Paco. Me tuve que acordar por fuerza de cuando los monos Nica y Joel vinieron a verme hace ya demasiados meses. Me emocioné con las palabras de apoyo de mis sobrinas, de mis primos machos, de  mis hermanicos, de mi padre y de mi madre.

Y con todos vosotros a mis hombros paré el cronómetro en 1:42:20. Acabado pero muy satisfecho. 



Y pensando desplomado en el suelo cuál sería la próxima.

¡Muchísimas gracias por vuestra ayuda!