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miércoles, 22 de abril de 2015

RESTAURANTE OGASAWARA-HAKUSHAKU-TEI

Existen tres restaurantes de comida española en Tokio que destacan sobre los demás por su elaborada cocina. Habrá a quien le parezca mucho, pero en una ciudad de tan desmesuradas dimensiones, a mi me resulta todo lo contrario. Necesitamos más gente que mime la buena y cuidada gastronomía española. Y la necesitamos pronto.

El Sant Pau de Carme Ruscalleda es uno de ellos, del que ya os hablé hace algún tiempo, aunque lamentablemente, y siempre según mi modesta opinión, ha bajado su nivel en los últimos tiempos de forma preocupante, sin que los precios se hayan movido un ápice. Se torna complicado que me vean de nuevo por aquella sombría tierra. Zurriola es uno de los locales de moda de la capital tras haber conseguido este año (no sin polémica), la segunda Estrella Michelin a base de deleitar a sus clientes con cocina vasco-francesa. Elegante lugar que visité hace unos pocos meses, y del que hablaré seguro pronto.

Y el tercero, aunque no por ello el último de la lista, es el que nos ocupa en esta entrada: Ogasawara. Restaurante ubicado en una antigua y curiosa residencia de estilo europeo dirigido en cocina por el maestro Gonzalo Alvarez

Aquí va otro de los Restaurantes del Tío Chiqui.

Calsots y Salsa Romescu y Bollo Preñao

Vamos a pedir una cerveza y a sentarnos a la mesa para empezar con el menú degustación. Porque aquí no se elige, uno se sienta relajado a la mesa y se deja aconsejar por manos expertas. Para acompañar la caña nos sirvieron una divertida versión de calsots con salsa de romescu y un panecillo relleno de chorizo. Sencillo, sin locuras, pero adecuado como aperitivo.





Calamar, Clorofila de Hojas Verdes y Aceite de Picada

Me suele pasar en casi todos los menús degustación que el pescado me defrauda. No es que no me gusten, pero uno espera de estos sitios mucho más que lo dejen a uno indiferente. No fue el caso con el calamar que nos sirvieron en segundo lugar, que sin ser mi plato favorito, destacaba por la calidad del producto de mar, y el original sabor que otorgaba esa mezcla con la clorofila.

Era el turno del arroz, ese gran placer amado por casi todos pero que tan difícil es cocinar de forma sublime. Aquí vino el que considero el plato fuerte del menú: arroz negro con bacalao. En primer lugar por el punto del arroz, perfecto y servido a la temperatura correcta. Pero además, suave por el sabor del bacalao, con un punto cítrico desconcertante y coronado con un crujiente de queso Idiazabal. Y para rematar; por el truco gastronómico, ya que se trata de un arroz negro no por la habitual tinta para teñirlo, sino porque la variedad de arroz japonesa usada para cocinarla es de color negro natural. Gigante la propuesta.




Arroz "Negro" de Bacalao, Queso Idiazabal y Notas Cítricas

No dejábamos todavía el mar de lado, porque a la mesa llegaba desde cocina una gamba de Hokkaido que en sala nos aseguraban que llegaban vivas cada mañana desde el norte. Una escenificación del fondo marino que combinaba la preciada gamba, con erizo de mar y algas, aunque de haber podido elegir habría comido más gambas y menos algas. Esmerada presentación, aunque seguíamos recuperándonos del arroz y tal vez no nos dejó quedarnos con todos los matices del plato.



Fondo Marino

Aunque hoy os cuento este menú, he ido a comer a Ogasawara en otras ocasiones, por eso yo ya sabía  de antemano que la carne con la que terminan las hostilidades en este restaurante no defraudaría. Secreto ibérico, como deber a la gastronomía de la tierra, con salsifis  y una salsa de vino amontillado muy conseguida y sabrosa. Bien, de verdad, el segundo gran acierto de la tarde y como veis, con un emplatado acorde al nivel de la propuesta.



Secreto Ibérico, Textura de Sasifis, Minicoles y Salsa de Amontillado

Llegaba un momento que suele pasar desapercibido para mí. No soy un gran fan de los postres, y es precisamente esto lo que me hace ser el más exigente con esta parte de la fiesta. De los dos que vinieron en fila me quedo sin duda con el que me ha dejado, aún ahora, su sabor en mi recuerdo: un granizado alcohólico de ponkan y yuzu que ponía el toque final cítrico que yo necesitaba. Muy bien por el cambio de sabor, la frescura y el toque de sake como digestivo.

 Granizado de Ponkan, Gelee de Yuzu y Crema de Sake


Ganache de Chocolate Negro, Sopa de Frutos Rojos y Texturas Crujientes

En definitiva, un lugar que merece la visita y el precio; menú de siete mil yenes a mediodía y dos opciones por la noche (diez mil y quince mil yenes). Tras impuestos y bebidas debéis calcular unos cuatro mil yenes extra. El local es curioso porque se sale del estándar japonés, dándonos la sensación de haber vuelto a Europa al cruzar sus puertas. Se echa de menos más nivel de idiomas del personal en la sala, algo desgraciadamente común en Japón.

Una de las mejores cosas que encontraréis entre sus paredes es la pasión de Gonzalo Alvarez, un amante de la gastronomía que no sólo cocina como un jabato, sino que sabe transmitir al comensal las ideas que emanan de sus platos. Porque comer con la cabeza también alimenta. Y mucho.

¡Buena semana para tod@s!

miércoles, 7 de enero de 2015

RESTAURANTE NOBU TOKYO

Estamos en 2015 señora, y eso no quiere decir más que se nos viene otro año encima y que nos toca olvidarnos del ya mítico 2014. Para aguantar tanta nostalgia y para superar mejor el olvido, ayer me decidí por un plan perfecto y que nuca falla: comer en un buen sitio con un gran amigo. ¿El amigo? El señor Rafael Moyano. ¿El Sitio? El famoso y extendido mundialmente Nobu. Un lugar que abandera la cocina fusión japonesa-peruana y que cuenta con locales por todo el planeta, en los que los famosos se dejan ver para deleite de su fundador Nobuyuki Matsuhisa.

Ganas tenía de echarle el guante a este lugar por todos comentado, y qué mejor día que un miércoles de enero para darle caza. A mediodía nos ofrecen una carta basada principalmente en menús de distintos precios y calidades, y otros tantos platos que pueden servir de complementos o como alternativa. Nosotros nos decidimos por el Lunch Menu estrecho, acompañado por dos cañas bien frescas de cerveza japonesa.

Empezó la cosa muy peruana, con un ceviche sabroso que apuntaba maneras. De la tanda de tres de inicio me quedaré sin embargo con el tartar de atún con salsa de soja, pequeño tremendo bocado. El pulpo no me dijo ni fú ni fá, le faltaba sabor y la textura no era agradable para mi gusto.

Ceviche

Tartar de Atún y Pulpo 

Para el siguiente paso tuvimos que elegir entre carne y pescado, eterna dicotomía gastronómica. El día estaba carnívoro y así se lo hicimos saber a la jefa de sala (trato correcto del personal, con poco más que añadir ni para bien ni para mal). Verduras frescas y asadas para acompañar una ternera de Hokkaido que sin ser una maravilla, al menos se dejaba comer. Se le puede sacar más partido a un producto de esa calidad.

Ternera de Hokkaido

Nos quedaba sitio de sobra para probar el sushi del lugar. El menú incluye cinco piezas de sushi a la elección del chef, y aquí si que no puedo ponerle pegas: bueno el pescado, bueno el arroz, perfectamente elaboradas las piezas y servidas con una presentación excepcional. Una buena manera de acabar con la parte salada de la comida, y una alegría darnos cuenta del sushi de calidad que se puede comer en Japón en muchos lugares.





Selección de Sushi del Chef

Después vinieron los postres, para mi gusto lo más mediocre del menú, aunque cierto es que no soy fácil con lo dulce. Rara vez me convencen las propuestas de los restaurantes, pero como os digo es una cosa mía. Curioso, eso sí, que sin pedirlo ni elegir nos pusieran un postre distinto a cada uno. En cualquier caso ni el uno ni el otro, aunque si me obligarais a elegir me negaría en rotundo a hacerlo. El café (también incluido), muy rico.



El precio del menú: 4500 yenes, pero entre impuestos y bebidas contad al menos otros 3000 yenes más, dependiendo de lo que os queráis liar. La web del restaurante en inglés está aquí, donde podéis encontrar toda la información detallada.

¡Buena semana y buen comienzo de año!

lunes, 7 de abril de 2014

CORTADOR DE JAPÓN

El gran capitán cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Estambul. Quien no conozca el inicio de esta obra de maestra del genio Sabina no tiene excusa, pero como hoy ha salido bueno y hace solete, le perdono, y además le invito a estos cincos minutos de poesía musical española. De nada.

Probarme otras vidas. 

Ese es otro de los objetivos sin fecha de mi retiro espiritual. Ser científico puede ser apasionante y gratificante, pero no me gustaría perderme los experimentos que investigan aquellos que se dedican a otros tantos oficios. No podré decir si me gustan o menos hasta que no los haya latido por mí mismo, porque me temo que eso sería hablar por hablar. Otra vez.

En una semana de jubilado ya me he puesto el disfraz de dos de esas vidas: ayudé al gran Rubén en una fiesta de la embajada, y el pasado domingo me puse cuchillo y afilador por montera para hacer de cortador de jamón en la tienda que la marca española Desigual tiene en pleno Shibuya. Con cuchillos de la gran llanura albaceteña, no te lo pierdas.


Ahí me tenéis posando con mi amiga Tomo-chan, que casualmente trabaja en la misma tienda y con la que fue un placer trabajar. Lo hice lo mejor que pude; repartí jamón y alegría, practiqué mi pobre japonés con los niños que se acercaban y conocí a un montón de gente simpática que se sorprendían de ver ahí un manchego en medio de una tienda de moda dándole al violín sin descanso.

Por lo demás, mis primeras sensaciones de esta nueva vida son positivas, tengo que decir que estoy muy contento. Mi rutina diaria hasta que aterricen los viajeros se basa en ir a clases de japonés, después hacerme un par de horas de deporte y por las noches buscarme alguna jarana flamenca de las buenas. Y así pasan los días, y con ellos las semanas y los meses...

A colarme en el traje y la piel de los hombres que nunca seré.

¡Buena semana majos!

martes, 11 de marzo de 2014

LA MEJOR HAMBURGUESA DE TOKIO

Y no lo digo solo yo, ya que la visita a este local viene de una recomendación del gran Luis Rodríguez, experto constatado en el mundo de las hamburguesas. Tengo que decir que yo también he hecho mis pinitos de vez en cuando en este asunto (aunque no tanto como con los hoteles), ya que procuro ir a probar nuevos sitios de este producto de moda que, bien hecho, puede convertirse en una delicia gastronómica. 

Aprovechando que mi amigo Chema (y señora) estaban en la ciudad, un día cualquiera de una semana gris y fría nos plantamos en Blacows, hamburguesería situada apenas a unos minutos andando de la estación de Ebisu. Conviene que hagáis reserva como hicimos nosotros, ya que el lugar suele estar bastante lleno.



El local es más tipo restaurante que hamburguesería, aunque sin excederse en los detalles ni en la decoración. Tanto la cocina como la zona donde el carnicero prepara el material están separadas por cristales, por lo que se puede ver sin tapujos como se trabaja. La carta es estrecha: algunos entrantes, sopas, sandwiches, postres y, por supuesto, hamburguesas. Decidimos empezar con algunos de esos entrantes y una buena cerveza de importación para compartir.
Aros de cebolla picantes y nachos con queso y salsas
Croquetas de ternera

Muy buena calidad en todos ellos. Los aros no eran lo picantes que la carta rezaba, pero el rebozo era perfecto, y de los nachos cabría destacar las salsas que lo acompañaban (guacamole, carne con frijoles y picante). Las croquetas estaban preparadas con la misma carne con la que se hacen las hamburguesas, pero no me dijeron nada especial.

Los precios para las hamburguesas empiezan en los 1000 yenes (7 euros) para la más sencilla  y llegan hasta prácticamente lo que uno quiera. Yo hice caso a Luis y me pedí una con aguacate y queso, y además la hice doble (tremendo acierto), por un precio de 2400 yenes (17 euros). Todas vienen acompañadas de patatas (correctas sin más) llegadas de la región de Hokkaido, al norte de Japón.

El pan me gustó mucho, tostadito y en buena proporción con el resto de ingredientes. Pero desde luego el punto fuerte de este plato está en la carne, de ternera japonesa de la calidad más alta (A5), por supuesto sin ser de Wagyu. Además el punto de la carne era el correcto y fue un placer luchar con ambas manos para comérmela.  Sublime.


Nombre: Blacows (página web aquí).
Dirección: Shibuya, Nishi-Ebisu, 2-11-9, Tokyo.


¡Qué aproveche majos!

lunes, 20 de enero de 2014

FOGONES LEJANOS

Así se llamará el programa que decidió grabar una de las clases de cocina española que organizamos en Tokio desde hace ya casi tres años. La cosa vino esta vez por parte de Ikusuki, un chaval así menudillo y muy majo que vive por aquí, y que una vez descolgó el teléfono sin darse cuenta y se lo puso en el pie porque no sabía como funcionaba ese aparato venido del infierno. Él ya había salido en el programa Callejeros, del canal Cuatro, y la misma productora está ahora desarrollando ahora un nuevo formato donde el tema principal es la gastronomía. Oskar les habló de nuestras clases de cocina, y enseguida se pusieron en contacto conmigo para ver si podíamos montar el tinglao durante el tiempo que ellos iban a estar en Japón.


Aunque disponíamos de poco tiempo, contamos con el apoyo del Restaurante Gaudi Gaudi, que nos cedió sus instalaciones de forma gratuita para llevar a cabo el asunto. Nos toca dar las gracias desde aquí a Jose Manuel y Gabriel, que aguantaron que les pusiéramos el bar patas arriba sin perder ni un momento la sonrisa. Era también el momento de agradecerles a los alumnos más fieles su presencia en nuestras clases todos estos años, y así invitamos a los que están siempre ahí, los que nos acompañan receta tras receta desde el primer día. 

Sentados en primera fila estuvimos impartiendo sabiduría casera española los mismos que empezamos al principio: Oskar, a la rica traducción, Guille, maestro de la sonrisa y la bota, y un servidor, haciendo lo que buenamente puede.




En cuanto al menú, tendréis que esperar a ver el programa para saberlo, pero os diré que tuvimos como invitado estrella a Misaki, cocinero jefe de un restaurante de Tokio. Y que cocinamos gastronomía española clásica, familiar y casera, pero también hicimos fusión (de la buena) con gastronomía japonesa. Y yo creo que quedó todo muy bonico; veremos con qué nos sorprenden el día que lo emitan. 


¡A pasar buena semana majos!

domingo, 17 de noviembre de 2013

MISAKI Y AMIGOS

Ya os conté lo del lío de la gran Fiesta de España en Tokio. Y ahí seguimos la organización con los preparativos del evento, que será este fin de semana (23 y 24 de noviembre) en el parque de Yoyogi.  En este enlace podéis encontrar ya la web en español con toda la información relacionada. Parece además que tenemos la suerte de nuestro lado, ya que las previsiones meteorológicas dan soleado para los dos días, así que tiene pinta de que se va a montar bien parda, como debe ser.

Lo que igual nos había contado es que, además de las labores organizativas ya mencionadas, nos hemos propuesto aportar nuestro granito de arena personal a la fiesta. ¿Y de qué manera? Pues a golpe de pincho y caña, que es lo que mejor se nos da. Con la siempre inestimable ayuda del gran Misaki (campeón del I Concurso a la Mejor Tortilla de Patatas de Tokio del Instituto Cervantes), hemos montado un chiringuito para dar de comer y beber durante dos días al que se atreva a probar lo más granado de la gastronomía española.

Os enseño el menú para que veáis que no nos falta de ná.

Sin duda la tapa estrella será la tortilla de patatas, un plato que el señor Misaki cocina mejor que mi madre que cualquier español que yo haya visto. Seguro que a estas alturas de semana va ya un poco loco con el tema, porque le dije que necesitaba muchas muchísimas tortillas, y él miraba como diciendo "¿¿Pero que dice este guiri??". No pasa nada Misaki, desde aquí te pido disculpas de antemano.

Pero una tapa no sería una gran tapa si no fuera servida por un camarero guapo, apañao y con salero. Y para eso quiénes mejor detrás de una barra (con trapo al hombro) que Oskar, Guillermo y Manuela. Tres artistas de la farándula que gobernarán este barco con mano de hierro y bota de vino. Con este equipo las risas están más que garantizadas. Sería prácticamente imperdonable que no os pasarais por allí a tomaros un algo con nosotros.



Pues eso es todo amigos, resumimos para no perdernos:

FIESTA DE ESPAÑA 2013 
PARQUE DE YOYOGI, TOKIO
23 Y 24 DE NOVIEMBRE DE 10:00 A 19:00

martes, 11 de junio de 2013

JUEZ DE HUEVO Y PATATA

Cómo decía el maestro Sabina como sale gratis soñar, yo si me dejan, como él, me voy a probar otras vidas para ver cómo me sientan. Cuantas más, mejor sabré en cuál es más conveniente echar el alto. No os asustéis, no me voy a enrolar en un barco pirata con un par de tibias y una calavera por bandera. Nada más lejos. Aunque de esto último ya hice mis pinitos no hace tanto y no descarto algún día volver a intentarlo.

El día 22 de junio es el Día E, o lo que es lo mismo, la jornada en la que se celebra la fiesta de todos los que hablamos español. Esta iniciativa del Instituto Cervantes quiere recordarnos que somos más de 500 millones de personas hablando este idioma en el mundo, la segunda lengua en número de hablantes nativos. Para ello todos los centros alrededor del planeta abren sus puertas para realizar actividades culturales para todos los públicos.


Tortillaza del Tío Chiqui

Pues la cosa es que voy a tener el gran honor de formar parte del jurado que decida qué tortilla se cuelga la medalla de  oro en este certamen. Enorme responsabilidad que, por supuesto, asumo con una gran ilusión y con ganas de ver de qué son capaces los participantes. 

Porque una tortilla la hace cualquiera sí, pero una de las buenas buenas, eso ya son palabras mayores. Yo mismo llevo años intentando mejorar mi propia receta (heredada de mi madre claro), y me temo que aún me queda mucho camino hasta conseguir que salga por encima de lo decente. Y eso que no hay que utilizar mucho: patatas, huevo, cebolla (este es el gran debate nacional), sal y aceite. Pues aún así, con toda esa sencillez, de vez en cuando pruebas unas tortillas de patatas por ahí que dan ganas de salir corriendo.

Intentando enseñar algo sobre hacer tortilla de patatas en las Clases de Cocina

Procuraré estar a la altura de las circunstancias. Lo que es seguro es que pasaremos un buen rato y pondremos todo lo que esté en nuestras manos para que sea un gran día. Si tienes un restaurante en Tokio y quieres demostrar que tu tortilla es la mejor de toda la capital nipona, puede apuntarte al concurso aquí. Pero recuerda, soy un juez incorruptible. ¡Ni lo intentes malandrín!

¡Un abrazo!

lunes, 22 de abril de 2013

NUESTRO BAR EN TOKIO

Parecía una dulce utopía cuando comenzamos a comentarlo hace ya muchos meses sentados en compañía de unas cervezas. Es uno de esos proyectos que se hacen hornear a fuego lento, que yo tenía claro que acabaría en todo su punto, pero que toma su tiempo cocinarlo, porque se hace despacio, como en aquellos antiguos hornos comunes de cualquier pueblo perdido de provincia.

Tener un bar. Quién no ha pensado alguna vez en gestionar su propio local para ofrecer la hospitalidad íntima que todos llevamos dentro. Únicamente ese pensamiento (y dos tarados que nunca dicen no como Guillermo y Oskar), fue suficiente para proponerme que aquel disparate podía hacerse realidad. Aunque fuera tan sólo por un día. 

Nos faltaba entonces una idea para atraer a la gente y un local donde llevarla a cabo. La idea ya nos rondaba galante hace tiempo bajo nuestros balcones: montar una Feria de Abril de Sevilla en Tokio. Transportar por unas horas una de las casetas del recinto ferial sevillano al corazón de Japón; llenarla de farolillos de colores, poner rebujito en las copas, pinchar sevillanas en el hilo musical y comer jamón ibérico como si no hubiera mañana. En cuanto al local, eso me tocaba dejarlo en manos flamencas profesionales. Y esas no podían ser de otro que no fuera Chema, El Niño Cagao, que no sólo se ofreció a ayudarme (como hace siempre) a encontrar un bar adecuado, si no que se convirtió enseguida en el director artístico del evento, en lo que será su última actuación en Japón antes de volver por una larga temporada a España.

Y en medio de todo este lío de calles cruzadas, encontramos nuestro bar: Sala Andaluza, un restaurante español en Ebisu con todo el sabor de Andalucía que tanta falta nos hacía. Y para completar el equipo y llevarlo a un nivel superior reclutamos a Germán, que será el comandante en jefe de la cocina, y a la dupla gallego-nipona Manuela-Nanami, que nos ayudarán en lo que haga farrrta ese día con la amabilidad a las que nos tienen tan mal acostumbrados. Así que allí estaremos ese primaveral domingo; cocinando nuestras propias tapas, sirviendo bebidas frescas, cortando jamón de pata negra y queso manchego, bailando sevillanas y disfrutando del arte de El Niño Cagao y su cuadro flamenco en el escenario.


Fecha y hora: Domingo 12 de mayode 12 de la mañana a 10 de la noche.

Lugar: Sala andaluza, a 3 minutos andando de la estación de Ebisu.

Precio: 2500 yenes (incluye una bebida, una tapa y la actuación estelar de El Niño Cagao)

Reservas: En la página oficial del evento en facebook pinchando aquí o en la dirección de correo electrónico: supeinmatsuri@gmail.com

Pero la cosa no acaba aquí, porque además hemos encontrado gente a la que le ha parecido una buena idea y van a colaborar con nosotros. En primer lugar el Instituto Cervantes de Tokio, que nos ayuda con la difusión del evento, y a continuación, dos empresas manchegas (lo que me llena de orgullo albaceteño) que importan sus productos a Japón y que pude conocer en la feria de alimentación FoodEx Japan 2013: Nico Jamones y Marquesado de Hita (productores de queso manchego). Millones de gracias  a todos ellos por ofrecernos su apoyo en este proyecto.

Os invitamos a que vengáis a disfrutar con nosotros en esa jornada tan especial. Cualquier hora es buena, la fiesta no va a parar durante todo el domingo. Ese día, nosotros gobernaremos Sala Andaluza como mejor sepamos hacerlo. Ese día, Sevilla latirá con fuerza en algún rincón de Ebisu.

Ese día, señora,  tendremos nuestro propio bar en Tokio.

miércoles, 27 de marzo de 2013

RESTAURANTE EL FOGÓN

No me quedaré tranquilo hasta que no sepáis donde se puede debe comer como Dios manda en Albacete. Diréis que no le estoy poniendo empeño, y por eso aquí viene el tercer sitio de culto que os quiero presentar, tras haber escrito sobre otros dos lugares míticos como son Maralba y El Callejón, donde me puse fino filipino hace ya unos cuantos meses.

El Fogón es uno de esos sitios que uno no debería perderse si es un amante de la buena carne. Fueron los primeros que innovaron introduciendo en su cocina todo tipo de carnes exóticas (cocodrilo, piraña, canguro...) en la gran capital manchega. Y todos sabemos que los pioneros nunca lo son por casualidad, y es de recibo respetar siempre sus galones. Muchas son las veces que he comido en sus mesas, pero os voy a hablar de la última, que coincidió con mi visita a Albacete para la mejor feria de la historia y donde disfruté de la compañía de mi hermano Luis.

Allí nos sentamos para que Pedro y su familia nos mostraran su pericia gastronómica. Porque este local es familiero tanto en cocina como en sala, cosa que siempre da gustico del bueno. La primera tanda vino compuesta por cuatro tapas calientes. Destacaría la ronda de atrás hacia adelante, ya que me sorprendió gratamente el sabor del pastel de cigala con verduras, y la originalidad (y el guiño a la cocina japonesa) de la tempura de trigueros.

Buñuelos de bacalao

Croquetas de provolone con setas

Tempura de trigueros con azafrán

Pastel de cigala con calabacín y espinacas

Después de muchos días de fiestas, parece que nos enfrentábamos a una cena de las serias, y las piernas ya no estaban como las primeras jornadas de carrera. Aún así, respiramos profundo para darle la bienvenida a uno de esos platos que a mí me hacen sonreír siempre. Genial el giro gabacho con un hojaldre de hígado de pato con manzana, y su indispensable copa de Sauternes para acompañarlo. Señores, cuando coman foie, beban a mi salud una copa de este vino francés, y verán de qué manera realza el ya de por sí buen sabor de este alimento.

Holadre de hígado de pato con manzana

Y como no podía ser de otra forma, uno no puede venir a El Fogón y pretender irse sin probar la carne. Desde las entrañas de la cocina, Caridad y María Ángeles habían estado preparando a fuego lento, sin nosotros saberlo, un lechón asado, que resultó crujiente y muy sabroso. Como mandan los cánones, sin duda.

Lechón asado con patatas paja

Dudamos entonces si era el momento de claudicar y retirarnos a nuestros aposentos, pero decidimos tirarnos a la piscina y degustar un postre por aquello de no dejar la cena coja. Eso no hubiera sido justo de ninguna de las maneras. Y no fue uno, sino finalmente dos los que tomaríamos. Me quedo con el buen recuerdo de lo refrescante del sorbete de mango para bajar semejante homenaje de feria.

Tarta de queso con pastel de nueces y pasas, y sorbete de mango

Genial comprobar como un negocio familiar es capaz de hacer las cosas así de bien. Gente emprendedora que siempre está pensando en nuevas ideas que llevar a cabo, principalmente cuando tanta falta hacen personas que crean en sus negocios y sus posibilidades.

Redondos y felices, mi hermanico y el que escribe nos despedimos de Pedro para prometerle que pronto volveríamos a hacerles una visita. Que así sea.

Luis sensei y el Tío Chiqui

¡Feliz Semana Santa a tod@s!

martes, 12 de marzo de 2013

FOODEX JAPAN 2013

Antes de que Macarena se pusiera en contacto conmigo, el título de esta entrada a mi tampoco me decía nada. Pero por suerte lo hizo, para comunicarme que su empresa manchega afincada en Ciudad Real (Nico Jamones), venía a participar en esta feria internacional de alimentación, y que seguro sería una buena oportunidad para tomar una cerveza y charlar un rato.

Así lo acordamos, y el pasado domingo nos fuimos a cenar juntos a nuestro sitio favorito de Tokiopara hacerlos sentir como en casa. Junto con su grata presencia me obsequiaron con una invitación para visitar la feria, que de otra forma no hubiese sido posible, ya que era exclusiva para profesionales. Cosa que les agradecí sinceramente, porque a mi el asunto de la gastronomía me gusta mucho. 


El evento era gigantesco, así que decidí centrarme en el pabellón que acogía a las empresas españolas que, por cierto, eran más de un centenar. La mayor sorpresa fue que la comunidad con más representación era Castilla La Mancha, que había venido a vender sus excelentes vinos. Y allí me fui como manchego residente a presentarme y a hablar un rato con los paisanos. Y por supuesto a probar todos los vinacos que habían traído.


Estaba como un niño en una juguetería. Vinos increíbles, queso manchego, jamón de bellota y los mejores aceites de oliva se abrían ante mis ojos para transportarme a mi tierra por unas horas. Y gente estupenda con la que no paré de conversar ni un minuto. Además viviendo en un país donde pagas en un bar por una copa de vino mediocre cinco euros, poder disfrutar de productos de gran calidad por la jeta estaba siendo un verdadero lujo. Y algunos aún siguen diciendo por ahí que Japón es muy barato. Sí, barato de cojones.

Este elemento era un crack, traductor de profesión, pero lo habían puesto a cortar un Cinco Jotas


No faltaron las empresas albaceteñas. Mil gracias tengo que darles a Marquesado de Hita por el queso que me regalaron, a Finca Los Aljibes por el aceite de oliva y a Carolina y Paula, dos chicas gallegas que me agasajaron con Albariño. También a  David de Finca Los Alijares, un chico de Albacete que me encontré allí y que hablando descubrimos que teníamos amigos comunes. Y que me regaló unas buenas botellas de vino que prometo compartir con alguno de vosotros. Total, que como un jubilado cualquiera iba yo cargado como una burra, pero muy feliz y contento. Sobre todo contento, y con dolor de espalda agudo cuando al fin pude llegar a casa.

El botín pirata

Y no puedo dejar de agradecer de nuevo a Verena, Macarena y Nico que me trajeran un jamonazo de pata negra, acompañado además de un buen jamonero y cuchillos. Será ajusticiado como merece en mi hogar. 

Si ustedes gustan...

lunes, 28 de enero de 2013

RESTAURANTE EL CALLEJÓN

Menudas ganas de escribir por fin esta entrada, porque ya no había perdón de Dios que me disculpara el no haberos hablado antes de este rincón gastronómico albaceteño. Muchas veces han sido las que me he tomado una caña con jamoncito ibérico con el gran Manu en la barra un sábado a mediodía, y otras tantas las que me atreví a pasar a sus salones a darme un homenaje digno de grandes días de fiesta. Pero entre pitos y flautas nunca me había parado a hacer unas fotos y hablar de ello con calma. Se ha terminado pero ya ese asunto. En mi última visita a mi tierra, allí que me fui con mi hermana Llanos para ponernos al día y disfrutar juntos de una buena cena en plena Feria de Albacete.


Allí nos sentamos dispuestos a dejarnos sorprender, cuando la primera sorpresa la daríamos nosotros al decidir que, un día es un día, y nos íbamos a decidir por acompañar la cena con un maridaje de vinos. Para tantos buenos vinos como nos esperaban se hacía necesario un buen puñado de platos. Y con esas premisas comenzó el festín, que iniciamos con una pequeña ensalada de sardina y una copichuela de Manzanilla. Guiño a la gastronomía japonesa al combinar la sardina cruda con un queso manchego suave. Rica y original la tapa, la manzanilla Solear simplemente correcta.

Sardina marinada con aceite de clorofila, queso manchego y crujiente de maíz


La guerra no había hecho más que comenzar, y la siguiente batalla venía con el nombre de Miguelito de Atún. Para los que no lo sepáis, el Miguelito es el dulce albaceteño más famoso, y está hecho de un hojaldre muy fino y crema pastelera. Pues bien, esta tapa se asemejaba al aspecto del dulce, pero prometía atún sustituyendo a la crema. Al probarlo lo encontré muy bueno, pero se me escapaba algo, y fue cuando me explicaron que realmente el relleno, aunque parecía pescado, era lomo de orza, pero tan suavemente cocinado que podía confundirse con atún. Buen truco gustativo que se hizo más interesante aún por tomarlo con el que para mi gusto fue el mejor vino blanco de la noche: Ercavio 2011.

Milhojas de atún con salsa americana

A esas alturas de la velada el sommelier ya había dado sobrada muestra de sus buenas artes y nos tenía en el bolsillo. Y cuidado, porque mi hermana es dura en esas lides, pero es que el señor no podía ser más majo. Llegados a ese punto de confianza, no resultó complicado establecer una comunicación sincera con él, para decirle que las bolitas de queso con pisto que comimos a continuación estaban bien, pero no alcanzaban el nivel culinario que habían establecido los dos anteriores platos. Esta vez el Ercavio rosado 2011 para acompañarlo tampoco pudo hacer nada para convencernos.

Bolitas de queso con pisto manchego

Volvíamos al buen camino con el primer sorbo del siguiente vino, Viña Jaraba Crianza 2008, el mejor de la noche sin duda, y con el que cambiábamos al tinto para hacerle frente a un paté de caza robusto elaborado con perdiz, pollo y conejo. Bien el cambio de ritmo, brutal la copa de vino y sólo correcto el pan casero que acompañaba al plato. Teníamos que empezar a guardar fuerzas si queríamos llegar vivos al final de semejante pitanza.


Paté de caza

Cuando parecía que el tinto había venido para quedarse, una nueva vuelta de tuerca de nuestro maestro de ceremonias nos transportó hasta las Rias Baixas para deleitarnos con un clásico de los blancos: el Albariño (Pazo San Mauro). Una apuesta segura que acompañó a un bacalao en su purrusalda muy suave, pero con carácter, y que cumplía con la obligada presencia del pescado en cualquier cena que se precie.

Bacalao en su purrusalda

Y así llegamos al final, con una carne, como mandan los canones. Y para mí, que soy una fanático del foie, fue un placer ver aparecer un montadito de solomillo coronado con esa maravilla de la gastronomía. Tierna la carne, sublime el foie y le doy mi pero de nuevo al pan tostado, que debería haber sido un poquito más ligero. Esta vez nos sirvió de compañero un vino tinto del famoso Jorge Ordoñez: Volver 2010. Nos gustó mucho también y tuvimos que acordar por unanimidad que los tintos habían sido lo mejor de la noche.

Montado de solomillo con foie


Con todo lo recorrido, imaginaréis que a estas alturas del partido andábamos ya para las últimas. Sastisfechos y no poco contentos por todos los buenos vinos que no habíamos bebido, aún nos atrevimos con el postre y el café. Qué demonios. Y con una copita de vino dulce Victoria 2, también de Jorge Ordoñez, y que fue otro gran descubrimiento.

Menudas risas nos traíamos ya.

Milhoja con compota de manzana y crema inglesa

El Callejón está ambientado y decorado como un auténtico museo taurino, muy curioso incluso si, como yo, no sois aficionados. La relación calidad-precio es muy aceptable, por una cena de este tipo calculad unos 40 euros por persona, cantidad más que razonable para un festival de este calibre. Un lugar de paso obligado para los amantes de la buena cocina que pasen por Albacete, que como todos sabéis (y si no ya os lo cuento yo), es tierra de obligada visita al menos una vez en la vida. Un sitio que tenía que estar en Los Restaurantes del Tío Chiqui. Esto es así.

Que igual os parece que no pero, todo el que va Albacete, acaba volviendo.

¡Un abrazo y buena semana a todos!

miércoles, 24 de octubre de 2012

PUNTOS INTERCONECTADOS

El punto número 1.
Me viene una idea a la mente como una imagen desordenada, pero nítida como un rayo de sol proyectado en una pared a través de la ventana. Ocurre durante la segunda clase de cocina española para japoneses, y luchando entre tortillas y gazpachos, los alumnos me obsequian con la inspiración del buen estudiante. Son tan majos que da gusto pensar qué más se les puede enseñar de la gastronomía española, pero intentando darle siempre ese pulso de innovación para que todos sigamos igual de motivados. "Hay que hacerlo", pienso. Un día me traigo un jamón a la clase y aprendemos a cortarlo y, con esa genial excusa, nos pegamos un domingo de cañas y tapas al más puro estilo extremeño. 

Pero de eso hacía ya casi un año, y la casa seguía sin barrer.


El punto número 2.
A las ocho de la tarde de un viernes cualquiera había quedado con Pablo, Pedro y Marcos en la única salida habilitada en la estación del barrio coreano de Shin Okubo. Los famosos Sábaticos de La Sexta me llevaban de visita a un tablao flameco donde tenían concertada una entrevista para su programa. En cuanto puse el pie en ese bar situado en el sótano de aquel callejón lo ví claro. Era exactamente ese el lugar idóneo para celebrar el curso de corte de jamón con el que había fantaseado meses atrás. Tenía que ser ese, aunque seguramente el momento justo de maduración aún no había llegado.


El punto número 3.
En esa misma velada conocí a una de esas personas especiales con las que a veces nos cruzamos. Nada menos que el señor Chema, conocido como el Niño Cagao, era el personaje que estaba a los mandos de aquella poderosa nave flamenca. Fue suficiente ver a este hombre para confirmar que mis sospechas eran totalmente ciertas La siguiente clase de cocina se haría allí sí o sí. Chema me ofreció todo su apoyo y su arte para ponernos de acuerdo con el dueño del tablao en una fecha que, después de arduas negociaciones, quedaría fijada finalmente el 21 de octubre de 2012.  

El día J.


El punto número 4.
Me faltaba un lado sin el que cuadrado quedaba desnudo y desalmado. Porque una clase no es clase ni es nada sin un maestro en condiciones. Yo he aprendido bastante últimamente del tema del corte del pernil, pero sin duda los alumnos se merecían algo más que a un simple aficionado como yo. A la cabeza no se me podía venir otro que no fuera Raúl sensei, quien ya había ejercido como maestro de ceremonias durante dos años en el conocido y mítico Hanamón (para los profanos, celebración que consiste en jalarse un jamón debajo de los florecidos cerezos en la primavera tokiota). A su diestra se sentaría alguien que no puede faltar jamás a estos tinglaos: el gran Ikusuki, para traducir esta vez del japonés de Sevilla al español de Zalla.

La conexión.
Y estos cuatro puntos tan separados en la distancia y en el tiempo, formaron una red nerviosa de ilusión para que el proyecto pudiera ser cumplido. Y la comunicación establecida entre todos desembocó en un bar flamenco: Casa Artista, una clase repleta de hambre de jamón: 30 alumnos , un maestro ibércio cortador y su polifacético traductor: Raúl y Oskar, dos artistas del cante como Chema y Yui sobre el escenario, y un jamón ibérico de más de 9 kilos para terminar de redondear la cuadratura del círculo. 

Simplemente brutal.

En el comienzo de la clase, hablando sobre jamones, su tradición e historia.





El maestro con la víctima en sus manos.


 ¡Y al lío!


 

 


La criatura, que afortunadamente salió buenísima.



 


 


 





 









*Muchas gracias a Oskar por las fotos que le he pedido "prestadas".