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martes, 31 de enero de 2012

LOS JAPONESES Y EL TRABAJO

Tema recurrente el que nos ocupa un primero de febrero cualquiera. Se escribe, se comenta y sobre todo se inventa y conjetura acerca de costumbres, hábitos y leyendas de cualquier civilización que se nos plante por delante. Sólo hay que añadir a un absurdo argumento como "un amigo de mi primo estuvo allí" para darle peso a una opinión a base de añadirle kilos de paja. Lo siguiente no pretende aclarar las mentes de los confusos, ni coronar las opiniones de los preclaros, tan sólo trata de narrar mi experiencia personal tras un tiempo compartiendo microscopios y gomas de borrar con algunos personajes de este país.

PRECAUCIONES

Se habrá de tener en cuenta antes de sacar conclusión alguna que trabajo con científicos, lo que ya de por sí conlleva un halo de rareza congénita que nos ha condenado para siempre a ser llamados frikis, geeks, ratas de laboratorio o nerds (esto último pronunciado alargando mucho la "e" para que resulte más dañino y ofensivo).

HORARIO

Se dice que los japoneses trabajan muchas horas. En esta, mi empresa, esto es categóricamente cierto. La mayoría de los empleados invierten alrededor de 14 horas diarias de su tiempo en dar vida al laboratorio. Desayuno, comida y cena se hacen dentro de este bloque de cemento de lunes a viernes. Me consta que en otras empresas de amigos se trabajan las horas que tocan y punto.
Un pequeño porcentaje viene también el fin de semana dependiendo de las circustancias, aunque trabajar esos días es absolutamente voluntario y no hay ningún tipo de presiones para hacerlo. Sin ninguna duda el que mas curra es el jefe, normalmente 7 días a la semana y a casi todas horas.

MÉTODO

Es bien conocida la fama de Japón como sociedad de grupo, sin embargo en mi trabajo la gente es muy individualista. Hay ciertas taréas programadas que son de equipo por norma, pero fuera de ellas cada cual va a su rollo de una manera increíble. La gente con sus cascos, sus experimentos y su culo. Si necesitas ayuda, eso sí, te será prestada amablemente, pero la próxima vez aprende a hacerlo solo por favor.
Un aspecto sorprendente son lo inflexible de las reglas. Las cosas se llevan haciendo así mucho tiempo y así es como se seguirán haciendo. No importa que coincida un interesante congreso en el instituto con el día en el que se hace limpieza de laboratorio; a las cuatro de la tarde cero minutos se para toda actividad para cambiar las bolsas y sacar las cajas al reciclaje. Diez minutos después, se vuelve al congreso. Se lleva la disciplina a un grado superior.

RELACIONES

La cordialidad, la educación y el compañerismo reinan en la oficina. Nunca hay broncas y no he visto a nadie jamás enfadado, o al menos, demostrándolo. Pero aquí la persona que está compartiendo codos contigo es tu compañero de trabajo, no tu amigo. Esto me choca especialmente porque cuando trabajaba en España tenía grandes amigos en la universidad. Es un lugar donde pasas más horas que con tu familia, por lo que creo que es una gente que debería tener cierta importancia en tu vida.
Existe la costumbre de salir de vez en cuando de nomikai 飲み会 (reunión para beber) a tomar cervezas en un izakaya hasta caer rendidos. El ambiente siempre es bueno en esas cenas y no importa que los jefes también estén presentes. Muchas cañas y muchas risas, pero de amistad ná de ná.

MITOS Y LEYENDAS

Los japoneses son muy eficientes y productivos. Pues ni sí ni no. Aquí se produce mucho porque se trabajo mucho, pero no considero que la eficiencia sea muy alta. Esto no debe extrañar a nadie, porque no es posible estar al cien por cien tantas horas seguidas. Se pierde la mitad del tiempo haciendo el mono, aunque esto ya lo había visto en cualquier otro sitio antes. A la peña, como es normal no le gusta trabajar, y ningún jurado popular, salvo el que tiene en nómina el señor Camps, los condenaría por ello.
Algunos japoneses duermen en el trabajo. En mi empresa el jefe tiene su saco de dormir siempre extendido y listo en una de sus oficinas, y alguna otra gente se queda a dormir toda la noche en la silla de vez en cuando, pero tengo que decir que son los menos. Lo que es más habitual es que la gente duerma pequeñas siestas delante de su ordenador o incluso en las reuniones o congresos, sin que nadie se espante por ello. Veinte minutos sobando como una bestia y aún he visto a ese genio con pelotas suficientes para despertarse y hacer una pregunta sobre la charla.

jueves, 24 de noviembre de 2011

LA CHICA QUE CORRE

Se sienta en el escritorio anexo al mío. Es una chica menuda, que no alcanzaría el metro y medio ni de puntillas, y que seguro abrazó los cuarenta hace no menos de cuarenta domingos. Nunca dice nada, aunque su timidez no justifica esa enorme falta de educación cuando uno nuevo entra por las mañanas con un alegre ohayo gozaimasu y se pega de frente con su férreo silencio. Desconozco que sucede cuando es ella la que accede a la oficina, porque siempre está aquí. Siempre.

Tiene dos estados fundamentales: completa quietud y movimiento absoluto. Mientras permanece en el ordenador no se cantea. Empiezo a sospechar si está viva del mismo modo que el resto. Porque no teclea, no mueve hojas, solo permanece horas con los ojos abiertos, como un ente semi-incosciente en continúo estado de alerta. Ahora bien, si tiene que desplazarse por motivo alguno, sale de repente disparada de su asiento con pasos cortos y rápidos. Es en esos momentos cuando me sobresalto en mi silla por ese cambio brutal en su dinámica de movimiento. En un principio me pareció algo gracioso, pero con el tiempo no puedo parar de preguntarme hacia dónde se dirige con esa premura, corriendo por los pasillos del edificio como alma que lleva al diablo. No importa su destino, actúa del mismo modo cuando tiene que ir al baño, como empujada por una gastroenteritis sempiterna.

En mi hueco del laboratorio la observo mientras mis plásmidos se remojan en bromuro de etidio. Corre de un lado para otro parando máquinas o limpiando trastos, en una habitación que no pasa de los 50 metros cuadrados. Haciendo un cálculo somero me sale que debe ahorrar unos tres minutos diarios gracias a esas rápidas mini-carreras. Que a mí me parezca absurda es egoístamente subjetivo. Cada cual con su camino.

Pero la escena se tornó dantesca el pasado miércoles. Mis animalicos decidieron que no me concedían el festivo y me tocó acudir al trabajo como un día más. Por supuesto allí está ELLA. Mi buenos días hace eco con las vacías paredes mientras mi compañera, inmóvil, mira su pantalla. Los dos solos en toda la planta. Tras algunos instantes de animada charla muda, pasamos al salón de probetas. Ella llega diez segundos antes, como yo ya me temía. Una vez allí, comienza su danza acelerada entre pipetas y bacterias.

Está lavando unos tubos de ensayo en la pila, cuando termina, corre veloz hacia la centrífuga que había puesto en marcha unos minutos antes. Cuando llega delante del aparato, se detiene frente a él y, desde lejos, observo que le restan cuatro minutos al programa seleccionado para acabar. Y allí estuvo, los cuatro interminables minutos quieta, sin pestañear, delante de la máquina a la que había venido corriendo para ¿ganar tiempo?

Visto lo cual, no me queda otra que retirar lo de mi pensamiento subjetivo y políticamente correcto. Menuda tarada.



¡Buena semana!

viernes, 2 de septiembre de 2011

MI TURNO



Ha pasado un año. Doce meses de novedades, tempestades blancas, locura y experiencias que tuvieron desde el principio un final. Cerca de la fecha caducidad de mi vida a este lado, es el momento de decidir hacia donde virar el rumbo de la nave antes de que comience a hacer aguas. Lo que puede parecer una elección complicada a convenir, no debería serlo tanto. Siéntate y exígele a tu cuerpo que pida por esa boca. Haz un ejercicio de puertas abiertas, no le pongas límites; tomar un camino u otro no es más que afrontar el difícil escollo de tomarlo. Las excusas que encuentras no son más que la máscara que usan tus ideas para esconder su cobardía. Mantente despierto, ávido, porque intentará seducirte para llevarte hacia la senda más amplia, la más calentita, la más segura.

Japón se ha convertido en mi patria de adopción. Ni yo pensé que así sería, ni ella me lo reclamó nunca; simplemente acabamos juntos y compartiendo una parte de nuestra existencia. Eso sí, desde el primer dado lanzado, los dos sabíamos que este juego no duraría para siempre. Una tarde de julio acordamos que el primer tiempo había sido un claro empate técnico, por lo que por entonces pensé que lo mejor era pedirle una revancha. Más que nada porque lo de dejarlo en tablas no me cabe en este cabezón que tengo.

Así, coloqué mis fichas como mejor supe y lancé mi ataque teniendo claro que iba a ser un duelo de caballeros. Que en mi estrategia no valía todo. Me quiero quedar, sí, pero no pagaría más que el precio justo por ello. Es un gusto competir en buena lid, contra un adversario que entiende la contienda como una batalla sana en la que ambos podemos llegar a pensar que hemos ganado. Dadas las buenas intenciones de las partes, sólo hizo falta un asalto para que me enrocara a bastos y cantara mis cuarenta a chicas, lo que nos llevó sin remedio a acordar las normas que regirían nuestras próximas partidas juntos. Nos miramos a la jeta, nos dimos la mano y quedamos para el próximo lunes en el mismo sitio, a la misma hora.

Me quedo. Me voy.

Me voy de vacaciones un mes a España a disfrutar de mi familia, a darle el mono a mi guapa sobrina, a ver nacer a la que viene de camino, a tomarme una caña, a reunirme con mis hermanos, a jugar un partido de fútbol de los de antes, a asistir por trigésimo primera vez consecutiva a la Feria de Albacete, a abrazar a amigos que echo mucho de menos, a comer jamón y queso manchego como si no hubiera mañana, a disfrutar del calor de casa.


*Foto de Pedrulas: Sr Thompson y el tío Chiqui durante un atardecer en la Isla de Mindoro, Filipinas

martes, 5 de julio de 2011

ASÍ, SÍ

Treinta y cinco grados calientan la calzada de forma implacable. No son muchos menos los que se respiran dentro del laboratorio. En esta empresa nos tomamos muy en serio el ahorro energético; tanto, que creo que lo hemos convertido en una pequeña obsesión. Que no permite a alguien prepararse un té fuera de las horas establecidas. Que nos lleva a apagar aparatos que no eran. Pronto haremos hogueras para calentarnos el café, traeremos el agua con cubos desde el manantial más cercano.

El aire acondicionado es un lujo que nos fue arrebatado hace tiempo, sólo las máquinas y los animales tienen derecho a disfrutarlo en el edificio, porque "no podemos arriesgarnos". Quién me mandaría a mí ser un estúpido humano, tan alejado de las clases altas de la evolución. En las horas fuertes del día, los ventiladores poco ayudan, y trabajar es aún más jodido de lo que recordaba. Este calor húmedo me recuerda a mis tiempos de exámenes en Valencia. Cuatro estudiantes obligados a hacinarse en la única estancia con aire acondicionado de la casa. Lo que nos llevaba irremediablemente a jugar al parchís en lugar de estudiar. Vaya risas.

Buscando soluciones, decido preguntarle a la secretaria por la piscina, poza, embalse o charca más cercana para darse un refrescante baño. Me cuenta que hay una pública a unos diez minutos, pero que puedo usar la nuestra también.

Y- "¿La nuestra?, ¿qué quieres decir con eso maldita?"

S- "Tenemos una piscina para los empleados de la empresa"

Y- "¿¿¿Piscina en el curro???" (Esto no lo dije en alto)

Pues efectivamente señora, tenemos una piscinaca para nuestro uso y disfrute durante el verano. Lo que, en mi caso, significa que también la tengo en casa. A veinte segundos andando y no la había visto (doushitemo, doushitemo). De momento, se me olvidaron todos los sofocones y calores, y salí de la oficina con sonrisa de niño malo.



Me parece que voy a trasladar mi proyecto al aire libre.

¡Un abrazo!

miércoles, 19 de enero de 2011

BONENKAI 忘年会


Así se denomina a las cenas de empresa, fiestas de trabajo o reuniones de amigos que tienen lugar durante los últimos días del año. En traducción libre y gratuita sería "fiesta para olvidar el año". Se refiere, naturalmente, a ponerse finos catalinos de copas y cervezas, y dejar atrás los problemas y malos momentos pasados de los últimos doce meses. Normalmente, además, y una vez alcanzado un estado lamentable, abrazado con gente que trabaja a dos metros de tí, y con la que no cruzas una palabra ni antes ni después de esa fiesta. No sé si os suena de algo.

No esperaba yo mucho, tras temporadas de vivir las míticas cenas de becarios de mi anterior trabajo. Y divertido fue, desde luego, pero no me vaya usted a comparar. Perfecta organización en el bonenkai de mi laboratorio, puntualidad absoluta, mesura milimétrica. Hasta que empezó la plebe a encebollarse. Esa parte me la salto, por supuesto, y por respeto a la inmunidad secreta con la que cuentan las noches.

Proponen juego. Una pantalla gigante y un ordenador con un programa para dibujar. Alguien tiene que pintar a uno de los miembros del laboratorio y el que acierta primero se lleva un regalo. Con este maldito ratón poco se puede hacer, así que el juego se hace complicado.

Alguien dibuja esto.


Como cinco personas al unísino gritan: "¡Ferpichan!". Y se parten el ojete.

¿Pero dónde estoy yo ahí? Yo sigo mirándolo y no me veo.

Hay que joderse.


*Cerveza Alhambra cortesía de Carlos e Irene.

jueves, 16 de diciembre de 2010

GAIJIN 外人

No sé cómo voy a decírselo. Lo primero que hice fue el pertinente trabajo de campo. Preguntar a mis compañeros de laboratorio como funcionaba la cosa por aquí. El estremecedor relato del gran Shimo no podía ser más jodido.

S: "¿Vacaciones? En teoría tenemos 17 días laborables al año, que se pueden disfrutar en periodos de no más de siete días consecutivos. En la práctica todo el mundo tiene una semana en agosto. Y punto."

Y: "Pero bueno, ¿y los doce que os sobran? ¿No se pueden pedir en días sueltos?", pregunto.

S: "Como poderse, se puede. Pero nadie los pide nunca porque al jefe no le gusta. Es algo de lo que nunca se habla. Estilo japonés, amigo. Pero si quieres inténtalo", concluye sonriéndome.

Cojonudo. Mi familia en pleno viene a pasar la Navidad y necesito, sí o sí, dos días libres para poder hacer todo lo que había pensado. Tres meses aquí y ya la voy a liar parda. A saltarme las estrictas normas que nadie se atreve a poner en duda. Tengo que preguntarlo y cuanto antes lo haga mejor. Vamos. No seas cagón.

Marco minuciosamente un calendario para que mi solicitud sea más gráfica y clara. Mentalmente, ensayo una y otra vez mi discurso convincente acerca de la importancia que para mí tiene que mi familia esté conmigo en estas fechas tan especiales. "Comprenderá que vienen de muy lejos", "hace mucho tiempo que no los veo". Todas las frases que bailan en mi cabeza parecen tópicos típicos y me suenan fatal. Cuando reúno el valor necesario me dirijo a su despacho. Mi preciso plan se desbarata cuando me tropiezo con él en el umbral de la puerta. Medio tartamudeando acierto a decir algo.

Y: "Hola, quería pedirle algo, es que viene mi familia pronto a visitarme, y necesitaría un par de días de vacaciones", mientras hablo intento señalar torpemente en el calendario de qué fechas estoy hablando.

J: "¡Ah no lo sabía, qué bien! No hace falta que me enseñes nada, cógete los días que necesites y que tu familia disfrute mucho de Japón", y sigue su camino pasillo adelante.

Petrificado, me quedo con cara de idiota. Sí, más. Absurda cara que traslado a mi fiel compañero cuando se entera de lo que ha pasado. "No puede ser, no puede ser", repite una y otra vez. Ser extranjero en este país puede ser un problema en ocasiones, y de hecho lo es, pero en otras muchas es una ventaja. Así que, menos quejas.

Añorada familia, el tío Chiqui tiene barra libre para vuestra visita al lejano Oriente.

Así, sí.

lunes, 22 de noviembre de 2010

23 de Noviembre: DÍA DEL TRABAJO



Otra época. Otro mes. Otro día. Pero aquí, como en Sebastopol, también se honra al trabajo no trabajando. Me voy a comerme unas migas que se va a marcar el Lorquino. Parece ser que también los murcianicos celebran la festividad laboral nipona, aunque ellos la llamen San Clemente.

¡Buen día!

domingo, 21 de noviembre de 2010

EMERGENCIA CULTURAL

Facultad de Medicina de Albacete. Suena la alarma de incendios y se activa el protocolo de seguridad. Se puede contemplar a los trabajadores bajando resignados por la escalera, tranquilamente, sin prisas y charlando. A su rollo, maldiciendo otro simulacro absurdo. Los hay incluso que se resisten a abandonar su puesto y se esconden para escapar de los técnicos, que ataviados con un espectacular peto fluorescente, intentan coordinar la evacuación del edificio. Todos fuera en siete minutos. Si esto hubiera sido real habríamos tenido barbacoa. Mu rica.

Insituto RIKEN Brain Science, Tokio. Simulacro de accidente. Treinta personas entre equipos de seguridad y policía, cuatro camiones de bomberos, ambulancias, trajes anti-radiación y una ceremonia que se acerca a lo militar. Tras la actuación, el que ejerce de capitán, se dirije a sus hombres, que enfilados, escuchan con atención un discurso que intuyo hace las veces de felicitación por el trabajo bien hecho. Miedo me da acercarme a hacer fotos.





ç




Ya vendrá el lobo, ya.

¡Buena semana!

jueves, 21 de octubre de 2010

PECULIAR

Y curioso el aparato que nos alegra y da aire fregggco al laboratorio cada día. Pasó desapercibido para mí hasta ahora porque pensaba que era uno más, otro vulgar subproducto de las insensibles cadenas de montaje.


Pero si nos acercamos un poco más ya intuimos que tiene algo distinto. Me gustaría visitar la cabeza de aquel fabricante, para saber qué nos quería decir exactamente.


Desafortunado o no, como es nuestro, lo queremos. Se llame como se llame.


Pasad buen fin de semana. Este me toca a mí disfrutar, ¡qué el lunes es fiesta!.

¡Abrazos!

miércoles, 20 de octubre de 2010

TARJETAS DE VISITA JAPONESAS

Ya sé que existen en todos sitios, que no las han inventado aquí. Pero en este país el uso de estas tarjetas está generalizado y tiene matices curiosos. Casi todo el mundo tiene la suya propia, así su uso no está limitado a ambientes de negocios, sino que se utilizan también para socializar. Mi primer contacto con esta danza selvática de tarjeteadores ocurrió en mis primero días en Japón:

Cuatro hombres entrajetados son presentados por un quinto que parece ser el líder. Entonces empieza el cortejo, el sujeto 1 se acerca al 2 con la tarjeta cogida con las dos manos, lo reverencia y se la entrega alargando los dos brazos al tiempo. El sujeto 2 acepta de buen grado y repite la acción simétricamente. Cambio de parejas, ahora 2 baila con 3, y 1 con 4. Cuando el número de bailarines aumenta desde cuatro a infinito, el espectáculo se convierte en una danza de coordinación milimétrica impresionante.

A saber. Deben estar siempre impolutas, entregarse por el lado del idioma del interlocutor y ser observadas por unos instantes con interés. Después, no se guardan inmediatamente, se mantienen a la vista como gesto de respeto.




Vamos, moñadas protocolarias variadas que para mí sólo muestran, sin demostrar absolutamente nada. Y como buena muestra de ello, hasta a mí me han hecho unas tarjetas que me temo jamás utilizaré, pero que bien me valen para llevar mi nombre y dirección escrito en japonés para una ocasión de emergencia.

Señor taxista, devuélvame aquí, por favor.

martes, 28 de septiembre de 2010

MANDA HUEVOS



El juego es sencillo. Sacar ese huevo de pez zebra de la membrana que lo rodea. Hazlo como quieras, me dijeron, pero debe quedar intacto. El inconveniente es que mide 700 micras y que hay que hacerlo con una lupa y unas pinzas.

Son las 10 de la mañana y tengo 500 huevos en una placa para practicar. Toco el primero levemente y se rompe. Qué gracioso esto oye, pienso. Llevo 20 rotos en 15 minutos, pero me lo estoy pasando de miedo, y es que a veces la ciencia es muy divertida. A las 5 de la tarde he insultado, jurado en hebreo y faltado al respeto a los ancestros de más de la mitad de las 200 pelotas de mierda que me he cargado.

A las 7 viene de nuevo mi instructor para hacer el experimento de verdad. Mantengo la compostura explicándole que es un pelín complicado. Ahora tenemos 20 huevos fluorescentes de los buenos y hay que conseguir sacar al menos 1, aunque me temo que este señor mirándome fijamente trabajar no me va a ayudar.

Huevo número 1. Acción. Pues sabrá dios por qué pero ¡lo consigo en el primer intento!. Por supuesto doy un grito de alegría mientras mento a su mamá y su papá. Mi profesor de pelar huevos permanece impasible ante mi incomprensible y poco científico comportamiento.

Y yo tan contento, y es que a veces menos es más.

jueves, 16 de septiembre de 2010

BIENVENIDO A CASA

Con tiempo, para que no se hiciera tarde. Con un correo electrónico hace un mes y medio, me avisaban de mi fiesta de re-bienvenida al insituto RIKEN. El evento lo prepararon entre todos los miembros del laboratorio en una sala especial para estos acontecimientos contigua a la cafetería. Espectacular organización y comienzo a las seis cero cero, como estaba programado hacía meses "día 16 de septiembre a las 18:00", rezaba el emilio. Tras discurso inaugural del maestro sensei (no pillé ni una pero sonreía como el que más), comenzó el festín.




Allí pude conocer a los nuevos, y me reencontré con los veteranos. El ambiente en estas fiestas es agradable, pero que nadie se espere una fiesta a lo loco. Relax, tranquilidad y conversaciones alrededor de una mesa. Y por supuesto, preguntas típicas acerca de tópicos españoles. Luego se animó la cosa un poquejo. Acabé juntándome con lo mejor de cada casa y claro, terminamos cerrando el bar.



Cabría destacar, que una señora mayor muy simpática me convenció para dar el mes que viene unas clases de cocina española en el centro cultural de mi barrio. Quieren que les enseñe a hacer paella y tortilla de patatas. Agárrate. Mamá, creo que necesito ayuda.

¡Un abrazo!

miércoles, 15 de abril de 2009

MAÑANA

Qué sonido más jodido. Son las ocho y media. Necesito cinco minutos más, que luego serán diez que serán quince. Saco un pie pero hace frío y lo vuelvo a meter. Yo de aquí no salgo. Lo juro. Mis principios se derrumban enseguida, hago fuerzas y me ducho con agua hirviendo. Pongo música mientras realizo mis quehaceres de amo de casa. Ordenador, libros y paciencia vienen conmigo cuando salgo a la calle dirección al laboratorio. Quién me iba a mí a decir que iría yo a currar en bici.

Mi vida en Japón es buena. Estoy feliz. Pero entre historias, anécdotas y viajes nunca me he parado a relatar qué pasa en un día normal en mi trabajo. Lo que viene a suponer la mayor parte del tiempo. Ni todo son fiestas ni todo son cenas y alegrías. En Japón se trabajan muchas horas. No todo es tan bonito como algunos se empeñan en contar. La mayoría de la gente con la que trabajo no hace NUNCA NADA que no sea currar. NADA. Razón por la que piensan que yo soy un "gaijin" degenerao. Y no digo yo que no lo sea, pero los motivos son otros.


Hiroko san, como cada mañana, me sirve un café y algo para comer y me regala una sonrisa que consigue sorprendeme cada día. Mientras desayuno pongo al día el blog y me entero que está pasando en mi tierra. Qué morriña la virgen.


Y empieza la jornada. Las nueve y media y poco va a cambiar ya hoy. Hacemos una parada para comer a las doce. Pasa el tiempo y no me acostumbro a estos horarios. Ellos paran a cenar a las seis, pero por ahí si que no paso y yo he decidido cenar al llegar a mi casa.

Son las nueve de la noche y vuelvo a mi pequeño gran hogar. Dios qué placer. Ceno, veo una película y a dormir. Algún mamón volverá a poner la cinta mañana por la mañana.

Básicamente esa es la rutina. Como no puedo estar quieto los jueves a las SIETE de la tarde yo corto y me voy a cenar con amiguetes españoles a Yoyogi.


Y mis compas japos flipan. Cada jueves por la mañana nada más verme ya se están riendo y no paran de repetirme "today Yoyogi´s day!!", como si fuera yo el tío más loco de la tierra por irme de "fiesta" entre semana.

Como dijo mi gran amigo Don Julián en un arrebato adivinatorio:

"Mañana será otro día perdido".

¡Un abrazo!

jueves, 5 de marzo de 2009

MONTAÑAS DE IDEAS


Como ya os dije, hace dos semanas estuve en los Alpes de congreso. Ocasión que aproveché para mejorar levemente mi nivel de snowboard. La cosa es que me encuentro en pleno proceso de escritura de mi tesis. Y es un infierno. Así que hay que buscar soluciones de emergencia.

Y como parece que la nieve, el solecito y el aire puro de la montaña le sientan bien a mi cabeza, pues me voy hoy al norte, al Valle de Boí (podéis ver aquí información de este sitio narrada por "el pachinko"), a disfrutar cuatro días y a pensar en mi tesis.

Seguro que se me ocurren más y mejores cosas que escribir. Seguro.


Tal es la inspiración por esos lares, que ahí nos tenéis a mi compañero de trabajo Adil y a mí discutiendo sobre un artículo científico en lugar de estar deslizándonos por las laderas nevadas. Así somos nosotros.

Espero volver sano. Con el maldito snowboard acabas con el cuello y el culo jodidos. Cuánto dolor.

¡Un abrazo!

miércoles, 17 de diciembre de 2008

ADIÓS, SAMURAI


Así me encontré mi sitio mi último día de trabajo en el laboratorio. Aunque suene a tópico, no tengo palabras para agradecer a esta gente la manera en que me han tratado durante estos tres meses. Felicitaciones navideñas, dulces, fotos, cartas en un español muy divertido e imanes con mi nombre en hiragana y katakana.

Trabajar con treinta y siete japoneses no es fácil. Todo es diferente. Una manera de pensar contraria a lo que yo conocía y una comunicación en muchas casos imposible no son los mejores ingredientes para una buena convivencia laboral. Pero eso no importó. Desde el primer día ellos pusieron incluso más empeño que yo en que las cosas funcionaran. Desde el primer día me llevaron a comer y a tomar café con ellos. Desde el primer día cambiaron al inglés en las comidas y reuniones. Y resultaba surrealista. Muchos de ellos ni siquieran son capaces de decir dos palabras seguidas, pero preferían no hablar. En silencio, intentaban seguir la conversación de los demás durante días y días.

Desde el primer día.

Ni una pega, ni una discusión, ni una mala cara.

Pero lo que más me sorprendió es que me hicieran regalos las chicas de la cafetería donde he desayunado cada día. Además me prepararon un café donde se podía leer "MUCHO GRACIAS". Qué majas. Nos hicimos unas fotos y nos despedimos con mucha pena.


Al final tenía yo ya el nudete ahí en la garganta...que maldita sea. Bueno voy a parar que ma dará otra vez. Cambiemos de tercio.

Una compañera de laboratorio, Ando-san, hizo un montaje con una foto de mi viaje a Minakami muy gracioso. La tía se partía el ojayo de mí. ¡Samurai!


Ya recompuesto, Shimozono-san y Fujioka-san, mis más mejores amigos, me piden un momento a parte y muy serios comentan que quieren decirme algo. Yo caquita. "Que queremos decirte que hemos aprendido contigo que se puede trabajar y disfrutar, y que te prometemos que vamos a disfrutar más de la vida a partir de ahora"

Terminaron de desmontarme.

¡Muchas gracias!

lunes, 17 de noviembre de 2008

LABORATORIO JAPONÉS

Poco hablo de mi trabajo. El motivo principal que me trajo a Japón, aunque a veces se me olvide. Los que trabajáis en esto sabéis que tres meses en ciencia es poco tiempo. Por suerte mi proyecto aquí ha dado resultados pronto. Todo va bien. Ya verás como viene algo y lo jode.
Cuando imaginaba un laboratorio japonés me venían a la mente algunas ideas. Exceso de horas de trabajo, mucha gente, disciplina espartana, orden, pulcritud. Sólo algunos de esos tópicos se cumplen en el mío. Aunque como dicen aquí "cada japonés un color", vamos, que para gustos colores, y que debe haber laboratorios de todo tipo. Pero yo os cuento de este. Somos treinta y siete personas. Y se trabajan muchas horas. A esta gente no parece preocuparles su vida privada, ya que el horario habitual es de nueve de la mañana a nueve de la noche. Pero que alguien se vaya de aquí a las nueve es muy raro. Están para atarlos. Mucha gente y muchas horas. Eso es todo. Porque de orden y pulcritud olvídate. Y sino al tanto de la zona de poyatas.




Si algo no funciona todo el mundo mira para arriba. Y en este caso funcionaría. Sólo hay que echar un ojo al despacho del gran jefe para que quede demostrado que, como siempre, los jefes tienen la culpa de todo. Hay sobre todo documentos, pero te puedes encontrar desde zapatos hasta una raqueta o balones.


Pero este hombre tiene un cierto orden dentro de su desorden, porque hace unos días le pedí un papel que necesitaba, se quedo pensando unos segundos, y lo sacó de entre una montaña de cosas. Espectacular.

¡Saludos!

lunes, 13 de octubre de 2008

WELCOME PARTY

El jueves pasado, aprovechando que habíamos llegado un estudiante belga (el alto) y yo mismo (el pequeño), nuestro laboratorio decidió prepararnos una fiesta de bienvenida. Como excepción absoluta e irrepetible todo el mundo dejó de trabajar a las seis de la tarde para disfrutar del fiestolo. Arroz blanco, pescado crudo y algas pero, por lo demás, una fiesta como cualquier otra: cerveza, pizzas, papas y risas. Yo compré vino SANGRE DE TORO, que fue el único vino español que encontré en el super.

El que divaga en traje es mi jefe que se marcó un discurso en japonés de diez minutos. Todos se reían mucho menos el belga, Juan y yo que sonreíamos como idiotas como si entendiéramos algo. Alguna palabra me pareció pillar pero, aunque estoy dando clases de japonés, aún no me enteró de nada. Todo el mundo me pregunta cosas de España: que si es bonito Barcelona, que si dónde está Sevilla, así que me hicieron explicarles la geografía española en medio de la fiesta.

Después de la ceremonia oficial los más degeneraos nos fuimos por ahí a tomarnos algo. Y la cosa acabó para variar tarde. A la mañana siguiente teniáis que ver los caretos de los japos. Pasamos un viernes nada más que regular.

Lo mejor es que luego me explicaron que en el discurito mi jefe había dicho que nos iban a explicar al belga y a mí como se trabaja en Japón. Eso ya lo veremos. De momento yo les he dicho a mis compañeros nipones que en España se sale todos los jueves nieve o truene. Así que el próximo ya hemos quedado en repetir. A ver quién gana...

¡Buena semana a todos!