Acción-Reacción.Las partes. Escribo y disfruto mientras lo hago. Cuando leo lo escrito pueden pasar dos cosas, o me gusta o no me gusta. Sentimiento que mi cerebro interpreta, no siempre de manera precisa, basándose en biología cruda. Mi cuerpo, se altera tras el estímulo, y reacciona trasmitiendo una información en cascada que me ordena si tengo que sentir placer o incomodidad. Primera parte.
Tú lees. Asumiendo las diferencias obvias intraespecie, se produce una nueva y diferente alteración generada, curiosamente, por el mismo estímulo. Decides guardarla para tí. Segunda y última parte. Entiendes que debes reaccionar. Escribes una réplica, crítica o aportación. Acabas de tirar el dado. Estoy en el inicio de la primera parte, donde los sentimientos se moverán en un círculo de ciclos finitos.
Los comentarios son una parte fundamental en una bitácora. Como yo lo veo, ayudan, incentivan, animan y estimulan al que escribe provocando una comunicación necesaria para que el tinglado siga teniendo vida. Algunos me habéis dicho que no sabiáis cómo hacerlo, así que los incómodos pasos son los siguientes:
1- Debajo de cada entrada se encuentras el número de comentarios que se han hecho. Pincháis encima.
2- En una ventana a la derecha tenéis el
espacio para escribir lo que os salga.
3- Ahora hay que
elegir una identidad. Para los que no tengáis cuenta, podéis escoger la opción de "
Nombre/URL", ponéis vuestro nombre y pincháis en
publicar comentario.
4- Justo después, y sólo a veces, os puede pedir una
palabra de seguridad que debéis teclear. Ya está todo hecho, comentario publicado.
También entiendo que muchas veces es una pereza, que ya lo hago otro día, que es que hoy tengo una obra de teatro, que qué pereza me da todo. Lógico. Lo que no puedo hacer es pedir tantos ánimos e incentivos así de risas, para motivar mi maltrecho ingenio.
Quid pro quo. Pongo algo de mi parte. A finales de año habrá un regalito japonés muy guapo, que ya decidiré cuando se me ocurra, para el comentarista más regular. Y otro para el mejor comentario, que no será otro que el que sea elegido por mi absurdo criterio. Prometo hacer llegar el obsequio, de una u otra manera, allá donde estés.
¡Un abrazo!