martes, 10 de abril de 2012

RESTAURANTE MARALBA

En mi visita allá por 2008 recuerdo perfectamente que me adueñé de cierto orgullo impropio al comprobar que en mi tierra se estaban haciendo bien las cosas. En aquella ocasión fue mi hermana Llanos (que de esto sabe un rato) la que nos había recomendado el sitio, y allí nos plantamos tras una carrera popular de diez kilómetros dispuestos a saciar nuestro voraz apetito. Nos fuimos contentos y gratamente sorprendidos.



Hace unos meses todo aquello volvió a mi memoria repentinamente viviendo ya en Tokio; la archiconocida guía Michelín otorgaba su primera estrella a un restaurante de la provincia de Albacete. Gran noticia saber que entrábamos en el mapa gastronómico nacional, y enorme sorpresa de que aquel pequeño restaurante que había llamado mi atención tres años atrás fuera el artífice de tal logro.

En mi último viaje a casa por Navidad fue el momento del reencuentro. Tenía que probar y comprobar de primera mano qué había convencido a los exigentes críticos de este local situado en el pueblo albaceteño de Almansa. Pronto supe que todo y nada había cambiado.



Decididos a dejarnos sorprender de nuevo, mi hermano Luis y yo nos decantamos por el Menú Sorpresa del cocinero Fran Martínez. Y de esta manera dimos el pistoletazo de salida a una desconocida cabalgata de sabores, olores y texturas. El menú comenzaba con unos snacks para abrir boca, donde me pareció especialmente sabrosa la torta de sardina salada.


Bolitas de pepino confitadas en aceite de oliva y vinagreta de mostaza antigua


Torta de gachamiga serrana con piel de sardina salada

En esos momentos ya venían desde la cocina los sabores manchegos que inundarían la siguiente tanda de snacks. Es necesario que destaque aquí la original presentación y el increíble gusto del ajopringue, un toque manchego perfecto para llevarme de recuerdo en el avión que sólo unas horas después me llevaría rumbo a Japón.


Ajopringue manchego con pan tostado


Pieles crujientes de bacalao y pimiento seco de corneta


Tapitas sorpresa: brandada de merluza y royal de liebre

Maralba es un local pequeño, familiar, regentado por un joven matrimonio que derrocha pasión por este negocio. Y eso se puede sentir en cada detalle. Cristina Díaz reparte saber estar y medida atención en la sala, mientras su marido Francisco Martínez innova en cocina. Entre los dos crean un cocktail culinario que funciona a la perfección.

Con los sentidos abiertos de par en par por el aperitivo, sólo nos quedaba esperar más y más. Empezábamos con lo serio: una tanda con dos pescados y uno de los platos, con yema de huevo y base de caldo de gallina, que más me gustó por la intensidad de su sabor. Muy propio para los fríos días de enero en La Mancha.


Caballa en semicuración de sal, mojete manchego, papel de olivas negras y
emulsión de tomate asado y aceite de oliva virgen extra


Yema de huevo de corral a baja temperatura, tallarines de nabo, peloticas de
relleno
y caldo de la gallina


Bombón de sepia de playa, tinta, ajoaceite y sémola de trigo en caldo de galeras

Hay que hacer mención al guiño al moje manchego en el primero de los platos principales; una delicia donde se sustituye de forma inteligente el tradicional atún por una caballa muy jugosa. Había fuerzas para más, lo que nos llevó irremediablemente a la segunda parte del baile de carnes y pescados. Sin desmerecer a lo demás, me tengo que referir al bocado de carne de cierva por su sabor y su ternura, un acierto para cerrar la zona salada del menú.


Canelón de calamar en su tinta con leche de almendras


Pescado de mercado, civet, setas de temporada y membrillo


Cierva adobada y asada con boniato, castañas y granada

Para terminar, y por llevar más prisa de la que nos hubiera gustado, cerramos la comida con un sólo postre de los dos proyectados inicialmente. No hagáis como nosotros y tomaros las cosas con más tranquilidad, podréis disfrutar también de un bombón de mouse de chocolate, avellanas y coco.


Leche merengada, piña, menta y sorbete de anís estrellado

Desde luego estrella conseguida por méritos propios y otro estrella extra que ya tiene también en Los Restaurantes del Tío Chiqui. Como habéis podido ver al principio el precio del menú es de 55 euros (sin bebida) aunque se ofrece también la opción más económica del menú gastronómico. Una relación calidad-precio excelente. Os recomiendo que lo probéis y me déis luego vuestra sincera opinión.

Aún quedó tiempo para charlar un ratico con Fran Martínez, y de paso para aprender algunos trucos para mejorar mi pan casero. Fue un gustazo ver que en la tierra de uno se hacen las cosas tan bien o mejor que en los bastiones gastronómicos tradicionales españoles.

¡Un abrazo!

lunes, 9 de abril de 2012

SAKURA

Ayer pudimos sentir por fin que la primavera había llegado. Los veinte grados que reinaban y el sol radiante hacían que permanecer dentro de un edificio fuera considerado delito de pena mayor. Ha sido un invierno duro, mucho tiempo de espera, pero ayer viniendo al laboratorio me dí cuenta que los cerezos estaban por fin en plena explosión. Totalmente blancos, repletos con miles de flores parecían mucho más grandes que de costumbre, orgullosos y rebosantes de vida. Recuerdo esa misma sensación hace un año, y recuerdo que más tarde pensé en lo rápido que se había desvanecido toda aquella fiesta de colores.

Por la tarde tuvimos el hanami de la empresa. Si quieres montar uno sólo necesitarás cinco sencillos ingredientes: lona azul, abundante comida (ojo que ayer pidieron paellas a domicilio), bebida como para una boda, compañía (agradable si es posible) y un imponente cerezo. A partir de ahí no hay más que hablar de cualquier cosa menos de trabajo y mirar con cara de bobo las flores. Si lo mezclas bien todo es imposible que no te vayas a casa con una gran sonrisa en la cara.

No había empezado la reunión cuando una pequeña ráfaga de aire me devolvió a la realidad. Los primero pétalos ya volaban arrastrados por el viento, cubriendo paso a paso el suelo con ese precioso manto blanco que sólo saca del armario un par de días al año. Había estado esperando durante meses, sabía que sería pasajero, pero no pude dejar de sorprenderme por lo rápido que estaba ocurriendo todo de nuevo. Puede que la magia de esta fiesta esté precisamente en lo efímero.

Viajar esta semana con los amigos del Albacete-Japón Express me ha permitido ver el sakura en muchos sitios distintos que seguro no hubiera disfrutado si no hubieran venido. Me quedo con estas cuatro fotos para compartirlas con vosotros de sitios míticos de Japón que lo son mucho más en cuanto al árbol que tienen al lado le da por florecer.


Templo de Asakusa, Tokio




Templo Hasedera, Kamakura


Cruce de Shibuya de noche (tomada desde la estatua del perro de Hachiko), Tokio

martes, 3 de abril de 2012

LLEGARON LAS FLORES

Y con ellos una recua de albaceteños, propios y adoptivos, que aterrizaban en Narita este domingo por la tarde puntuales como un reloj. Quisieron las meigas que los dos aviones que cargaban con viajeros desde España y México aterrizaran exactamente en el mismo minuto.

Las 17:11 sería la nueva hora cero, el principio de todo. Nuestro gran momento había llegado.



Los nervios lógicos por los temidos problemas dieron paso a abrazos y sonrisas de bienvenida. Estaban todos por fin en tierra nipona, cansados pero sanos. Después de los pesados trámites para activar los JRpass nos montamos en el autobús y nos fuimos a disfrutar de nuestra cita con Tokio. Una hora más tarde estábamos enfente del imponente Tochomae para repartir las habitaciones en el hotel y salir disparados a cenar al barrio de Shinjuku.



Sería difícil explicaros lo que sentí al ver a todos aquellos buenos amigos descubrir en sus caras un país lejano, extraño y tan diferente. Esa primera toma de contacto con un lugar desconocido es lo que engancha definitivamente de los viajes. Una vez que lo has probado estás perdido para siempre.



Ya cenados cayeron rendidos en sus camas no sin antes darme infinidad de productos de la tierra. Pero infinidad de la buena y de la grande, aunque de esto ya hablaremos otro día con más calma. Al día siguiente saldríamos muy temprano para Nikko y debían coger las fuerzas que el jetlag les había arrebatado entre meridianos y paralelos. Por la mañana tuvimos que coger trenes y más trenes, pero lo importante es que estábamos a los pies de los increíbles templos de Nikko a la hora prevista, para que Namiki-san nos ilustrara sobre las historias que esconden aquellas montañas.

Después de una jornada dura tocaba relajación en el onsen del ryokan donde nos alojamos, y cena tradicional a la hora de la merienda. Haciendo grupo, formando una piña de las buenas, y todos ataviados con los tradicionales yukatas, pasamos una velada inolvidable entre sabores nuevos, Yuba y dulce aroma a mezcla de culturas.




La organización (esta foto llevaba mucho mucho tiempo pendiente)







¡Bienvenidos!


miércoles, 28 de marzo de 2012

ACTIVANDO ALBACETE-JAPÓN EXPRESS



Aunque la última etapa viene rodando desde el pasado septiembre, este proyecto nació hace nada menos que 15 meses en las cálidas aguas de un onsen de la isla de Miyajima. Entonces me imaginé cómo sería mostrar el país que tanto me estaba sorprendiendo a gente de mi tierra. No era más que una idea difusa. No eran más que imágenes en mi mente que el vapor que se desprendía de las aguas termales donde disfrutaba de aquellos baños parecía hacer borrosas.

Y después vino todo lo demás.

Aquel 11 de marzo hizo temblar los cimientos de esa ilusión. Unos días más tarde serían los miedos y los medios los que acabarían por demolerla del todo. Una puntilla que para entonces me pareció definitiva, pero que creo me duró 19 días. Necesité menos de la mitad del doble de fuerzas que en la primera ocasión para hacer reflotar esta barca. Tenía que convencer a Joel y Nica (ver foto adjunta) que merecía la pena volver a intentarlo, cuando ni siquiera yo lo acababa de tener muy claro. Son dos monos fáciles de liar, y sólo tuve que distraer sus sentidos con el noble arte de la gastronomía para que entraran al trapo en una jornada que quedará para el recuerdo. El encuentro "No paro de equivocarme" posterior fue el que consiguió convencerme a mí definitivamente. Muchos viajeros acudieron con la camiseta que fuera el símbolo de aquel viaje frustrado para recordarme que el espíritu seguía vivo.

Y que había que seguir equivocándose.

Y aquí estamos medio año después, a tres días de coger un tren que me lleve a Narita a esperarlos con nervios delante de la puerta de llegadas. Con todo preparado (creo) para hacer de todo este tinglao una aventura irrepetible. En el grupo de facebook que compartimos los viajeros ya se siente el pre-viaje; una de esas etapas imprescindibles y que se vive con mayor intensidad. Preguntas, risas nerviosas y bromas que hacen que se vaya haciendo grupo antes de que el viaje empiece su camino. Ya se intuyen cosas. Veo ganas de ver y de hacer, veo gente joven, con fuerza, que viene a disfrutar la experiencia a tope, a visitar templos y ciudades, pero también a aprender de la gente y la cultura. Y veo que quieren también salir, amigos, que esta gente no se quiere quedar en el hotel ni atados.

Y veo que voy a estar 8 días sin dormir.

¡Bienvenidos!

domingo, 25 de marzo de 2012

TODO A SU SERVICIO



No me cansaré de comentar las bondades del excelente servicio de atención al cliente que se despacha habitualmente en este país. Muy mala suerte tendrás si te toca un dependiente o camarero con poca educación o que te atienda con cara de perro. Los empleados de cualquier oficina, cafetería e incluso (y sorprendentemente) gasolinera se desviven por ofrecer un trato eficiente y rápido. No importa cuál sea el negocio, todo el mundo sabe comportarse y tratar a los clientes de una manera fantástica. Seguramente pensaréis que exagero si os digo que no recuerdo un sólo incidente en todo mi tiempo aquí relacionado con el tema. Pues vale, será que exagero.

Cabría entonces indagar sobre los motivos de tal fenómeno. Y creo que ya lo tengo. Deben ser las grandes propinas que aquí se dejan. Error. Este es el único país que un servidor ha pisado en chanclas en el que no sólo no se tienen que dar propinas, si no que como se te ocurra hacerlo salen a por tí a la calle para devolverte el dinero que hayas dejado. Si no es eso, la respuesta tiene que estar necesariamente en que se cobran unos sueldos muy altos. Y en Japón los salarios sí que son superiores a la media en España, pero en el sector servicios suelen ser, como en otros sitios, bastante normalitos. No cobran mucho y no ganan propinas. Y allí están siempre con una gran sonsrisa dispuestos a ayudarte y en ocasiones corriendo (literalmente) para darte la bienvenida a su negocio.

El truco a mi entender está en que hay mucha gente trabajando en todos sitios. Esto mejora considerablemente el servicio y además hace descender la tasa de desempleo, lo que parece una inteligente estrategia conjunta en una nación con visión de conjunto como ésta. Acostumbrado a ésto, cuando vuelvo a España es como encontrarse de bruces con un gran jarro de agua fría. No quiero decir que no haya buenos trabajadores, al contrario, los hay por miles. Pero estaréis de acuerdo conmigo en que no es extraño encontrarte el primer incoveniente, cara larga, falta de educación o simple desidia en cuanto has entrado a cinco comercios distintos en una misma mañana.

¿Y a qué viene esta reflexión primaveral? Pues a que hace unos días tuve que llevar la moto a repararla. Tenían que cambiarle una pieza (me temo que de nuevo la junta de la trócola) que iba a tardar unos diez días en llegar. Mi taller habitual es un garaje que regenta un señor achaparrado y tímido de unos cincuenta años pasados ya de largo. Un pequeño negocio que pases a la hora que pases tiene al dueño detrás de su persiana entreabierta. Pues bien, resulta que durante el tiempo de espera me dijo que me podía prestar una moto de sustitución sin cargo alguno. Así que, aún intentando salir de mi asombro, salí contento y motorizado dando cien veces las gracias mientras el señor me correspondía con mil reverencias desde la puerta del local.



¡Buena semana!