domingo, 27 de mayo de 2012

¿QUÉ ES ALBACETE-JAPÓN EXPRESS?

Y digo es aunque ya fue. Porque Albacete-Japón Express fue el viaje que el pasado mes de abril treinta intrépidos españoles hicieron alrededor de Japón, pero permanece en el tiempo como un espíritu vivo de aventura, de compañerismo, de ilusión por conocer este fantástico y extraño país. Seguro que no puedo evitar que suene a tópico paternalista, pero estos señores estuvieron ocho días aquí y no podría ponerles un sólo pero. Y eso que uno siempre asume que los problemas son inherentes a un grupo tan amplio, que simplemente son cosas que pasan. Me descubro ante vosotros viajeros, superastéis todas mis expectativas.

Aquí os presento a continuación el vídeo-homenaje. Para que los que vinistéis lo atesoréis siempre en vuestra memoria. Para que los que no podáis sentiros un poco más cerca de este sentimiento viajero imborrable. De sentir lo que siente un aventurero Albacete-Japón Express cuando toca suelo nipón.


 Un viaje increíble, una experiencia inolvidable. 

*El vídeo ha sido editado por la gran artista del diseño MAPI SAHORI, de la que os hablaré próximamente. No dejéis de visitar su web pinchando aquí. Las imágenes son de Manuel del Rey. ¡Gracias a los dos!

martes, 22 de mayo de 2012

JOAQUÍN REYES Y ERNESTO SEVILLA ACTÚAN EN TOKIO CON CHIQUI EN JAPÓN

Son de esas cosas que empiezan con el típico "Y si..." o con ese socorrido "Mira que si..." y acaban poco a poco convirtiéndose en una realidad tangible. Sea como fuere, y a través de mi buen amigo Víctor, este blog organiza el próximo 6 de Julio en Japón una actuación con los conocidos monologuistas Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla; albaceteños de pro que seguro nos harán disfrutar con su peculiar e inteligente sentido del humor. Una excelente oportunidad para pasar un buen rato y conectar a la colonia española residente en Tokio. Además contaremos para el show con un presentador de la casa de excepción: ¡el gran Ikusuki! ¡No os lo podéis perder!


La cita es el viernes 6 de Julio de 2012 en el bar Romarakuda de Tokio (muy cerca de la estación JR Higashi-Nakano) a las 20:30 horas. El precio de la entrada es de 2500 yenes. Debido al limitado aforo del local las entradas sólo podrán adquirirse de forma anticipada mediante reserva en la dirección de correo electrónico: ferpisan@hotmail.com


NOCHE DE MONÓLOGOS CON JOAQUÍN REYES Y ERNESTO SEVILLA EN TOKIO
BAR ROMARAKUDA 
VIERNES 6 DE JULIO  DE 2012
20:30 HORAS

RESERVA YA TU ENTRADA EN: ferpisan@hotmail.com

*Diseño del cartel: JOEL CANO NICOLAU (¡muchas gracias crack!)

domingo, 20 de mayo de 2012

EL OTRO LADO DE LA CLASE

No pasa tantas veces que se te ofrezca la oportunidad de cerrar círculos perfectamente trazados. Si eso te ocurre parece lo más lógico tomar lápiz y papel y dibujar una gran sonrisa en el lienzo del destino.
Las clases de cocina española para japoneses son una de mis ideas de las que estoy más orgulloso. Hemos creado un entorno de convivencia en nuestra pequeña cocina de Ikebukuro donde compartimos platos diversos, idiomas que se mezclan sin orden, culturas y experiencias. Hay de todo menos presión. Estoy convencido de que el éxito de cada clase radica en que disfrutamos todos de un ambiente relajado y ameno, donde lo que menos importa es si a aquello le ha faltado sal o quién de qué grupo ha trabajado más o mejor. Da todo igual; en la foto que hacemos al final de la clase todo el mundo sonríe de una forma amplia y natural. Después hay despedidas sinceras, abarazos y nos emplazamos para la siguiente lección, para el siguiente domingo de sonrisas.


El pasado viaje Albacete-Japón Express me daba la posibilidad de ver las cosas desde otro punto de vista. Así, me hice un lado para darle la alternativa a una de mis mejores alumnas: Michiko. En aquel día ella se convirtió en la sensei que enseñaría a un grupo de españoles a cocinar comida japonesa de casa. Teníamos que decidir qué preparar y coincidimos en que aprender a cocinar sushi o tempura se puede hacer también en Madrid, así que nos decantamos por una sopa tradicional japonesa a base de verduras, salsa de soja y sake acompañada por una pasta llamada udon.




Fue curioso ver como el cambio de papeles entre países no cambiaba tanto las cosas. Nos empeñamos en intentar buscar más diferencias entre los pueblos de las que de verdad existen. Cada uno con sus cosejas sí, pero las ganas de aprender, las dudas, las bromas y la complicidad entre los alumnos no se iban un metro de distancia con la última vez que compartí fuegos y cacerolas con japoneses.




Michiko repartía conocimientos en cocina de una manera magistral y los demás hacíamos lo que podíamos dentro de nuestras posibilidades. Más si tenemos en cuenta que algunos venían incluso sin dormir de la noche anterior. Me sorprendió gratamente la fuerza de muchos integrantes del viaje. Pero allí estaban como valientes, cumpliendo como está mandado.

El cómo quedó la cosa os toca juzgarlo a vosotros mismos. Este fue el resultado de nuestro Kenchin Udon con toques marcadamente albaceteños.Y eso se notaba en el sabor de una manera evidente.

 









¡Buena semana a todos!

martes, 15 de mayo de 2012

LA ISLA DE PHU QUOC (1), VIAJE A VIETNAM

Aterrizar en el pequeño aeropuerto de Sân bay había sido como transportarnos hacia el verano en un rápido  viaje en el tiempo. Con una sola pista para aviones de hélice este recinto recibe unos pocos vuelos diarios de las compañias Vietnam Airlines y Air Mekong. La entrada al archipiélago fue espectacular; un sol radiante iluminaba las transparentes aguas y dejaba al descubierto el tupido bosque que cubre el interior de la isla.


Prácticamente a pie de pista nos esperaba un empleado del hotel donde nos alojaríamos durante los siguientes cuatro días. La mayoría de los alojamientos de Phu Quoc se encuentran en la playa denominada Long Beach en la zona este de la isla. En el resto de playas, mucho menos concurridas, también se pueden encontrar algunos resorts de cierto lujo, pero es en Long Beach donde la oferta es más amplia y se pueden encontrar opciones para todos los bolsillos. Desde luego no es la playa más bonita, pero es bastante tranquila y nosostros lo elegimos como base para explorar el resto de la isla en moto.


En el aeropuerto tuvimos la sorpresa de conocer a Diego, un joven arquitecto español trabajando en Pekín que se uniría a nuestra expedición durante las siguientes dos jornadas. Con el equipaje en la cabaña y el bañador y las chanclas en ristre había llegado el momento de tomarle el pulso a la isla. Lo primero fue orientarnos para saber dónde y cómo encontrar las cosas. Algo que no resulta difícil ya que es un lugar muy pequeño. En una hora ya teníamos motos alquiladas, el buceo del día siguiente apalabrado y las indicaciones de un simpático gabacho para llegar a una de las playas del norte. Y allí que nos fuimos.


Subiendo por la carretera que lleva hacia el norte encontramos la playa entrando por el camino a la izquierda que indicaba Chen Sea Resort. Parecería lógico que en estos momentos habláramos de arena y olas, pero sin saberlo algo nos iba a impedir disfrutar de aquella playa de la forma habitual. Resulta que dimos con el sitio en festivo nacional, lo que se traducía en un paraje lleno de familias muy numerosas vietnamitas comiendo, bebiendo y cantando alrededor de algunas guitarras. Nuestra entrada a la playa fue crítica; de repente teníamos a cientos de curiosos mirando cómo cuatro extranjeros hacían una incursión hacia el agua. Siendo los únicos guiris presentes decidimos mimetizarnos con el ambiente. Mientras Diego y Guille iban al bar a comprar unas cervezas, un simpático señor empezó a chillarme desde lejos: "My friend! My friend!" (luego descubrí que era todo lo que sabía decir en inglés) y a hacerme gestos para que me acercara.

Aquí my friend.

Me invitaron a sentarme con ellos al tiempo que me ofrecían un vaso de cerveza (que compartían entre todos) y unas frutas que nunca supe bien que eran. Y eso que me debieron repetir el nombre como 36 veces. Después de unos segundos de duda Nerea se unió a nosotros. Era comprensible su actitud, los hombres eran los únicos que estaban bebiendo en aquella playa, mientras las mujeres y niños formban un corro aparte y jugaban a las cartas. La fiesta había empezado y ya nadie conseguiría pararla.




Como decía antes sólo había un vaso y un cubo lleno de cerveza del país con hielos. No de botes de cerveza en hielo, sino de zumo de cebada con cubitos de hielo flotando. Rudimentaria pero eficiente manera de enfriarla. Pues además de el por entonces ya mítico my friend, estos personajes se encaraban contigo con el vaso común entre ambos y te espetaban "fifty percent, fifty percent!", es decir, que te enchufaras medio vaso que del otro medio ya daba cuenta él.

Nerea en pleno cara a cara



Y así sin planearlo pasaron las horas y disfrutamos de un fantástico e inesperado día con gente local "en familia". Y con las mismas llegó el momento de despedirnos y dar las gracias por el buen rato pasado. Es seguro que hubiera sido mejor si hubiéramos tenido un idioma común, pero eso no impidió que de cierta manera estableciéramos una vía de comunicación imposible que nos llevó a todos a disfrutar de la experiencia y nos permitió conocer un poquito al pueblo vietnamita.



 
 ¡Muchas gracias my friends!  

*Las fotos de este post son las primeras que hago con la cámara (Nikkon D40) que he heredado del gran Ikusuki.

domingo, 13 de mayo de 2012

LA PERDÍ EN VIETNAM

Eran poco más de las siete de la mañana cuando el coronel me comunicó con un pequeño gesto nervioso que por fin habíamos alcanzado nuestro destino. Era la primera vez en muchos años que lo veía vacilar. El silencio en el pequeño bote acorazado era absoluto, tanto que podía oirse hasta la última gota de agua salada chocando contra el casco. En unos minutos desembarcaríamos en la delgada franja de mar que separa Vietnam de Camboya y sabíamos con certeza que no serían buenos amigos los que nos estarían esperando detras de la frondosa vegetación de aquella preciosa playa. El recluta de mi lado rezaba algo indescifrable mientras su fusil temblaba como sujetado por un niño. Pero esto ya no era ningún juego, las bromas se habían acabado. Había llegado el momento para el que nos habían preparado durante meses en el sucio y apestoso acuartelamiento de Texas. Al grito del coronel nos lanzamos por ambos lados de la barcaza con más fe que confianza en nuestra dudosa cruzada hacia la libertad.

Ni siquiera sabía qué demonios estaba haciendo yo allí.



*La versión del coronel aquí.