lunes, 24 de septiembre de 2012

EL CABEZÓN IBÉRICO

Rezan las voces populares que el hombre es el único animal que es capaz de darse dos veces de bruces con la misma piedra. Dudo mucho que no haya por ahí alguna otra raza de mono que tenga tamaña habilidad, dadas las evidentes similitudes interespecie. Aunque Dios me libre de ir contra el sabio pueblo, que bien sabe como ser soberano.

Allá por marzo de 2011 puse en marcha la que sería conocida como Operación Jabugo. Para los nuevos y profanos en mis operaciones secretas, aquella consistió en intentar introducir un pernil completo en suelo nipón, con insólito resultado. Aquel jamón acabó siendo devorado meses despúes en la habitación de un hotel de la ciudad china de Macau. Para el que no se entere de lo que estoy hablando que lea aquí y aquí.

Antes de embarcar en el vuelo que me devolvería a mi casa, encontré en el aeropuerto de Tokio una advertencia para los osados que se atrevieran a transportar carne a Japón. Parecía que a esos simpáticos perricos les gusta el cerdo ibérico igual o más que a nosotros, así que cuidado. Y aquello se quedó en una esquina de mi cabezón sin que yo me acabara de percatar del todo.


Tras parpadear dos veces me dí cuenta de que se habían terminado mis vacaciones en España. Tiempo para ir a comprarme algunos caprichos de los que no puedo disfrutar en Japón. Enfrascado en una entretenida charla con el charcutero que me cortaba unos trozos de queso manchego, decidí que había llegado el momento de intentarlo de nuevo. - ¿Paletilla entonces al vacío? - me preguntó. - ¡Venga! -, respondí. - Pero, ¿normal o de Jabugo? -, me dice el tío mamón. ¡Qué demonios! ¡Si voy a intentarlo lo intento bien señora!

Y allí estaba yo de nuevo enfrentándome a mis fantasmas, en la cinta esperando mi maleta con varios de los perricos come-carne olisqueando todo lo que se movía alrededor. Maldita sea qué momento tan malo. Sale la mía y la cojo raudo dirigiéndome hacia uno de los controles. Trámites mediante, yo intentaba despistar al policía hablándole cuatro palabras en japonés. Eso fue justo antes de que me dijera que podía pasar sin más. ¡Oh Dios mío! Estaba dentro y mi jamón venía conmigo para ayudarme a pasar los primero momentos de nostalgia patria. Esta vez sí joder.


¡Buena semana!
**Ojo al logo especial para el otoño del gran Andrés Jarit. ¡Gracias!

jueves, 20 de septiembre de 2012

NI SIQUIERA SABES DECIR ADIÓS

Un mes fuera del entorno habitual hace que una treintena de días se conviertan en muchos más que tres veces diez por el cúmulo de experiencias y situaciones que se presentan cuando uno se encuentra en ruta. Cada momento ocurre algo nuevo, cada mañana te despiertas en una cama distinta de un pueblo diferente, rodeado de extraños que fueron amigos cercanos por unas horas. Tu cerebro se encuentra más alerta que nunca, por un lado para absorber cada gota de lo que se le antoje interesante, por otro para intentar descifrar idiomas que no había oído antes, miradas que vienen de ojos y razas distantes y curiosas.

Y así empezó todo. Mi viaje iniciático a Tailandia me confirmó que no sé absolutamente nada. Viajar sólo es algo que nadie debería perderse, así que no dejéis que vuestros miedos se lleven el gato al agua. No digo que todo sea maravilloso, pero sí digo que conoceréis a muchas buenas personas, a otras tantas más bien malas, y que conoceréis lo que hay de bueno y malo en vosotros mismos. Así es como me percaté de mi ignorancia, encontrándome con genios expertos en esto de recorrer mundo, escuchando sus increíbles historias y la sencillez de sus métodos para ser felices. Entiendo perfectamente a quien necesita un trabajo fijo, una rutina marcada, una casa y un coche para ir de vacaciones quince días en agosto a la playa, pero hay otras formas de vivir que no pasan ni de lejos por todo eso. Y me parece fundamental conocer a quienes necesitan unas cosas y no otras. Y a otros a los que con poco más que lo fundamental tienen más que suficiente.

De todos los caminantes que me crucé me despedí de diferente manera. A algunos de una forma igual de fugaz que el tiempo que disfrutamos juntos, de otros recién conocidos con más tristeza de la que cabría esperar. De mis anfitriones alemanes fue dulcemente rutinario, a cada visita siento que parte de mi hogar se queda en ese lugar para darme calor cuando vuelvo. Las complicaciones vendrían en un lugar de La Mancha al que cada vez vuelvo con menos frecuencia. Allí estaban esperándome muchos de los que yo considero indispensables. Diez días por delante para verlos, para tocarlos, para encontrarme con quienes no pude ver en mi anterior visita a Albacete. Y todo salió casi perfecto, con los únicos peros de tener que enfrentarme a decirles que había llegado el momento de partir.

No sé, o al menos, ya no.

Parecería lógico pensar que después de haberlo hecho tantas veces la experiencia me daría el temple necesario para afrontar estas situaciones. Pero no, cuantas más veces ocurre más difícil se me hace, como en una triste ecuación exponencial que tiende irremediablemente al infinito de la melancolía. Dime cómo decirles que no tienes una fecha para volver a verles, dime cómo hacerles ver lo importante que son si ni siquiera soy capaz de pronunciar palabra. Esta vez fue la más complicada, aunque me temo que no es más que el preludio de lo imposible que resultará la próxima.


lunes, 3 de septiembre de 2012

DE SORTEOS Y COSAS VARIAS

ACTUALIZACIÓN 10 DE SEPTIEMBRE:

El ganador de la camiseta de la Noche de los Monólogos ha sido el gran FLAPY. ¡Enhorabuena campeón!



La cúpula del Reichstag vista desde la estación central de Berlin Hauptbahnhof

Tras unas semanas algo locas entre las vacaciones de atrapado en Tailandia y el paso por Tokio para dejar cerrados asuntos de trabajo antes de venir a Europa, os escribo por fin desde Magdeburg en Alemania donde estoy haciendo unos experimentos en colaboración con un grupo de físicos que han conquistado estas tierras. La cosa no fue tan sencilla. Llegar hasta aquí me llevó un vuelo interminable (con escala en Londres) hasta Berlín, donde pernocté en uno de los hostales más raros y con el mejor ambiente que he visto jamás. Algún día os lo contaré. O mejor no.

El Monte Fuji desde el vuelo Bangkok-Tokio

La vuelta a la realidad me vino súbitamente al llegar a Magdeburg, donde la semana pasada tuve que dar una charla en el instituto que me ha invitado a realizar esta visita y, por lo demás, fueron aburridas reuniones y planificación para las cosas que tenemos que hacer esta semana. El fin de semana ya sería otra historia, ya que aproveché para ir a ver a mi amigo Rafa que vive en Munich. Allí hubo lo que tenía que haber: mal tiempo y buena gente a partes iguales. Una vez dimos cuenta de cervezas y codillos en las oficinas de un importante biergarten me volví el domingo de nuevo al norte para terminar mis quehaceres para con la madre ciencia.

 El incombustible Tío Rufo

Ahora sólo queda esperar pacientemente a que llegue el viernes para pillar el enésimo avión y plantarme en Albacete para  abrir las puertas de la Feria y ver por fin a mi familia. Este lento camino hacia casa se me está haciendo duro. Tengo ganas de llegar, muchas más de las que podría esperar. Pero ¡ay amigo! ya no queda nada y eso no hay quien lo cambie.

Como ese día 7 de septiembre va a tener algo que no tienen los demás, voy a aprovechar para cerrar el concurso de la camiseta de la Noche de los Monólogos en Tokio firmada por los artistas que hicieron de aquella velada una de aquellas inolvidables y míticas. El ganador del preciado trofeo será el que posea el número que coincida con las dos últimas cifras del sorteo de la ONCE del día 7 de septiembre. Si quedara desierto ese día, se pasaría al sorteo del siguiente día y así sucesivamente hasta que encontraramos un ganador (como salga el 69 me la quedo yo).

Ahí va la lista (reclamaciones hasta el 6 de septiembre, después ná de ná):

Serendipity: 1, 2, 3, 4, 46, 47, 48, 49, 50
Xavi_kun: 5, 6, 7, 8, 9, 10
Danitoru: 11
Miguel Rodrigo: 12
Noriko: 13
Ayuki: 14, 15
Nicoentokio: 16
Tonipruni: 17, 18, 19
Juan Antonio de los Reyes: 20
Eva: 21
Asalto: 22
@ssjvegeku: 23
Jrivasdu: 24
Flapy: 25, 26, 27, 28, 29, 30
CaDs: 31, 32, 33, 34, 35, 36
Pau: 37, 38
Javier I. Sampedro: 39
Alberto: 40, 41, 42, 43, 44, 45
Maddy_madness: 51
Luis Cartor: 52, 53
Akihabara Princess: 54, 55
Battosai: 56, 57, 58, 59, 60, 61
Felipe OI: 62, 63, 64, 65, 66, 67
Aitorpc: 68

¡Mucha suerte y muchos abrazos!

martes, 14 de agosto de 2012

AQUÍ OS QUEDÁIS



Porque lo que es yo me piro antes de que el verano peleche del todo, que parece agonizar ya, pero que me ha prometido unos cuantos rayos de sol, un plato de bravas, tres abrazos sinceros y una buena dosis de la energía propia de la que es sin duda mejor estación de todas. Serán unas vacaciones diferentes, donde me toca combinar ocio y trabajo, pero de una forma que me hace mantener la misma ilusión con la que afronto cualquier nueva aventura. Un viaje en el que he tenido que encajar las piezas con la precisión de un maestro relojero.

Un poco de Tailandia primero, en lo que pretendo que sea un viaje iniciático, ya que es la primera vez que iré tantos días solo de ruta. Tengo una curiosidad tremenda por saber cómo reaccionaré ante los buenos y no tan buenos momentos que seguro vendrán. Cómo gestionaré el conocer tantas personas nuevas cada día, si sabré sobreponerme a los instantes de soledad o si los problemas sabrán más pesados al no poder compartir con nadie su pesada carga. Veremos a ver como administro tanta novedad desde mi improvisada oficina en la arena de alguna playa tailandesa, pero, así de primeras, me apetece mucho la idea.

El resto ya me lo conozco al dedillo, por lo que sé dónde se esconde lo más interesante. Vuelvo a aquel laboratorio alemán que ya me trato estupendamente hace un par de años, y tengo ganas de ver a los que lo hicieron posible. Allí estarán Werner y Yuri sentados como siempre en sus escritorios frente al ordenador, con esas sonrisas complacientes que tanta tranquilidad transmiten. Estoy seguro de que será, como acostumbra, un placer compartir ciencia y experiencias con ellos. Y alguna que otra cerveza y salchicha alemana.

Y qué decir de cuando termine el periplo germano. Vuelvo a casa por fin joder. Vuelvo a mi hogar del que nunca estuve tanto tiempo separado. Vuelvo a ver mis hermanos, a mis padres, a mis abuelos y a mis sobrinas, y no puedo esperar más para estar cerca de ellos, para darles un abrazo y disfrutar de ellos simplemente teniéndolos a tiro de brazo. Porque ahora mismo no necesito más que tenerlos ahí sentados a mi lado en la mesa, no necesito más que cinco minutos para que nos pongamos a discutir sin parar como siempre, no necesito más que volver a estar con ellos para que renovemos los recuerdos, porque la larga distancia borra implacable esos momentos aunque me los traiga conmigo grabados a fuego en cada visita a mi tierra.

Mientras tanto aquí os dejo encargados de vigilar el blog estos días. Y os lo dejo además con el estreno del nuevo logo que ha diseñado el incombustible y genial Andrés Jarit. Que no me entere que montáis fiestas aquí en cuanto salgo por la puerta.

Responsabilidad, señora, responsabilidad.

¡Un abrazo grande y felices vacaciones! 
  
*Foto, Playa Bãi Sao, isla de Phú Quốc, Vietnam

jueves, 2 de agosto de 2012

CUENTA PENDIENTE


Hace ahora casi dos años desde que lo ví a lo lejos por primera vez, desafiante sobre el claro horizonte, presumido y arrogante sabedor de que es probablemente el monte más bonito que existe. Al fin y al cabo sólo es una montaña sí, pero cualquiera que visita Japón viene con la ilusión marcada de poder verlo, de buscar ese día claro, ese descanso de la bruma veraniega, ese lugar en lo alto que le permita contemplarlo por un sólo instante. Pero este señor de tierra y fuego posee un atractivo que va más allá de su fama planetaria. Sin saber muy bien por qué es una alegría verlo aparecer cuando las condiciones climatológicas lo permiten, lo ves y te ríes, aunque ya lo hayas contemplado muchas otras veces. Esto es así.

En aquel día de noviembre llegamos a sus faldas e incluso nos permitimos encaramarnos unos metros por encima de la estación número cinco. El Monte Fuji sólo se sube en verano y se presenta como una peregrinación que todo japonés debería hacer una vez en la vida. Esto podría hacernos pensar que alcanzar su cima es un espectáculo para todos los públicos. Nada de eso. Hay que tener en cuenta que el pico se encuentra a más de 3700 metros de altura y que para subirlo desde la estación 5 se debe salvar un desnivel de más de 2000 metros. Una odisea que lleva unas 7 horas de ascenso que se suelen hacer durante la noche con la idea de ver amanecer desde el cielo.

Donde dije digo, digo Diego y este sábado voy a intentarlo con otros siete valientes expedicionarios. Es seguro que las pasaremos canutas, esperemos que no sea eso lo que recordemos cuando el tiempo se lleve los dolores y lamentos. La sabiduría popular parece estar con nuestra causa; así un proverbio japonés reza "Un hombre sabio sube el Monte Fuji una vez en su vida, sólo un necio lo sube dos veces".

Actualización 06/08/12


¡Conseguido!


*Y suscribo, a posteriori, las acertadas palabras de aquel hombre que también estuvo allí arriba: "Un hombre sabio sube el Monte Fuji una vez en su vida, sólo un necio lo sube dos veces". Bien dicho amiguete.